Dios habla Hoy (DHH)
25

Contra los amonitas

25125.1—32.32 Como en otros libros proféticos (Is 13—21; Jer 46—51; Am 1—2; Sof 2.4-15), también en el libro de Ezequiel hay varios caps. que contienen mensajes contra las naciones.El Señor se dirigió a mí, y me dijo: 2«Tú, hombre, vuélvete hacia los amonitas

25.1-7
Cf.
y habla en mi nombre contra ellos. 3Diles que escuchen la palabra que el Señor les dirige: “Ustedes dieron gritos de alegría al ver que mi templo era profanado, el país de Israel destruido y los habitantes de Judá llevados al destierro. 4Pues bien, por eso los voy a entregar a ustedes al poder de los pueblos del oriente, para que ellos se apoderen de su tierra, y levanten campamentos, y establezcan ahí su habitación. Ellos se comerán las cosechas de ustedes y se beberán su leche. 5Convertiré a Rabá en pastizal de camellos, y a Amón en campo de ovejas. Entonces reconocerán ustedes que yo soy el Señor.

6»”Yo, el Señor, digo: Ustedes los amonitas han aplaudido y saltado de alegría, y han despreciado a Israel. 7Por eso voy a levantar mi mano para castigarlos y entregarlos a las naciones, para que les quiten todo lo que tengan. Los voy a arrancar de entre los pueblos, los voy a hacer desaparecer de entre las naciones, los voy a destruir por completo. Entonces reconocerán que yo soy el Señor.”

Contra Moab
25.8-11
Cf.

8»Yo, el Señor, digo: Moab y Seír dicen que Judá es igual a todas las naciones. 9Por eso voy a abrir una brecha en el costado de Moab, y voy a dejarlo de un extremo al otro sin ciudades, esas ciudades que son las joyas del país: Bet-jesimot, Baal-meón y Quiriataim. 10Haré que los pueblos del oriente tomen posesión de su territorio, además del de los amonitas, de manera que entre las naciones nadie se acuerde más de los amonitas. 11Ejecutaré la sentencia contra Moab, y entonces reconocerán que yo soy el Señor.

Contra Edom
25.12-14
Cf.

12»Yo, el Señor, digo: Edom se ha vengado de Judá, y con ello se ha hecho gravemente culpable. 13Por eso yo, el Señor, digo: Voy a levantar mi mano para castigar a Edom y destruir a sus hombres y sus animales. Lo voy a dejar en ruinas. Desde Temán hasta Dedán, la gente morirá a filo de espada. 14Me vengaré de Edom por medio de mi pueblo Israel; él tratará a Edom de acuerdo con mi ira y mi furor. Así sabrán lo que es mi venganza. Yo, el Señor, lo afirmo.

Contra los filisteos
25.15-17
Cf.

15»Yo, el Señor, digo: Los filisteos han tomado venganza, se han desquitado con corazón lleno de desprecio; como eternos enemigos de Israel, se han entregado a la destrucción. 16Por eso yo, el Señor, digo: Voy a levantar la mano para castigar a los filisteos; voy a exterminar a los quereteos y voy a destruir a los que aún quedan en la costa. 17Me vengaré de ellos terriblemente; los castigaré con ira. Y cuando haga esto, reconocerán que yo soy el Señor.»

26

Profecía contra la ciudad de Tiro
26.1—28.19
Cf.

261El día primero del mes, en el año once, el Señor se dirigió a mí, y me dijo: 2«Tiro ha dicho, a propósito de Jerusalén:

»“¡Ah, la puerta del comercio entre las naciones

está hecha pedazos!

¡Ahora ha llegado mi turno!

Yo me lleno de riquezas

mientras ella queda en ruinas.”

3»Por eso yo, el Señor, digo:

Tiro, yo me declaro tu enemigo.

Haré que muchas naciones se levanten contra ti,

como levanta el mar sus olas,

4y que destruyan tus murallas

y echen abajo tus torres.

Hasta el polvo barreré de su lugar,

y solo dejaré una roca pelada.

5En medio del mar quedará,

como un lugar para poner las redes a secar.

Yo, el Señor, lo afirmo.

Tiro será saqueada por las naciones,

6y sus colonias en tierra firme

caerán a filo de espada.

Entonces reconocerán que yo soy el Señor.

7»Yo, el Señor, digo:

Voy a hacer venir del norte

a Nabucodonosor, rey de Babilonia,

el rey más poderoso,

para que ataque a Tiro.

Vendrá con caballos, y carros, y jinetes,

y con muchas tropas reunidas.

8A filo de espada destruirá

tus colonias en tierra firme;

construirá un muro alrededor de ti,

levantará rampas para atacarte

y lanzará contra ti soldados armados con escudos.

9Atacará con arietes tus murallas

y a golpe de barra destrozará tus torres.

10Cuando el rey de Babilonia entre por tus puertas

como se entra en una ciudad tomada por asalto,

serán tantos los caballos,

que te cubrirán con el polvo que levanten;

tus murallas temblarán

al estruendo de sus carros y caballería;

11los cascos de sus caballos

pisotearán todas tus calles.

Matará a tu pueblo a filo de espada,

y echará por tierra tus fuertes columnas.

12Te dejarán sin riquezas,

te robarán tus mercancías,

derribarán tus murallas

y echarán abajo tus lujosos palacios;

arrojarán al mar las piedras,

las vigas y hasta los escombros.

13Así pondré fin al ruido de tus canciones,

y no se volverá a oír el sonido de tus arpas.

14Te convertiré en una roca pelada,

en un lugar para poner las redes a secar,

y nunca más serás reconstruida.

Yo, el Señor, he hablado;

yo, el Señor, lo afirmo.

15»Yo, el Señor, digo a Tiro: Los países del mar temblarán al oír el ruido de tu caída, entre los gemidos de los heridos y la matanza de tus habitantes. 16Todos los reyes del mar bajarán de sus tronos, y se quitarán sus capas y sus vestidos bordados; llenos de terror se sentarán en el suelo, temblando a todas horas y espantados al verte. 17Entonces te dedicarán este canto fúnebre:

»“¡Cómo fuiste destruida,

cómo desapareciste del mar, ciudad famosa!

¡Tú, con tu gente, fuiste poderosa en el mar

y sembraste el terror en todo el continente!

18Ahora que has caído,

los países del mar tiemblan de miedo.

Ahora que has desaparecido,

las islas del mar se llenan de espanto.”

19»Porque esto digo yo, el Señor: Te voy a dejar en ruinas, como las ciudades donde no vive nadie. Voy a hacer que te cubran las aguas profundas del mar, 20y que te hundas hasta donde están los muertos, la gente que vivió en el pasado. Te arrojaré a lo más profundo de la tierra, al país de eternas ruinas, y vivirás entre los que ya han muerto. No volverás a tener habitantes, ni serás reconstruida en esta tierra de los que viven. 21Te convertiré en algo terrible, y dejarás de existir. Te buscarán, y jamás volverán a encontrarte. Yo, el Señor, lo afirmo.»

27

Canto fúnebre por la ciudad de Tiro

271El Señor se dirigió a mí, y me dijo: 2«Tú, hombre, entona este canto fúnebre 3acerca de Tiro, la ciudad que está a la salida del mar y que comercia con las naciones, con muchos países del mar. Dile que así dice el Señor:

»“Tú, Tiro, presumes de ser

una nave bella y perfecta;

4tu dominio se extiende hasta el corazón del mar,

tus constructores te hicieron la más hermosa.

5Todos tus entablados los hicieron

con pinos traídos del monte Senir;

tu mástil lo hicieron de un cedro del Líbano;

6tus remos los hicieron con robles de Basán;

tu cubierta la hicieron de cipreses

traídos de las costas de Chipre

e incrustados de marfil.

7Tu vela, de lino bordado de Egipto,

te servía de bandera;

tu toldo era de telas moradas y rojas

traídas de las costas de Elisá.

8Tus remeros eran hombres de Sidón y de Arvad,

tus pilotos eran expertos hombres tuyos.

9Hombres veteranos de Guebal

reparaban tus daños hábilmente.

Marineros de todas las naves del mar

comerciaban con tus mercancías.

10Hombres de Persia, Lidia y Libia

servían de guerreros en tu ejército;

te adornaban con sus escudos y sus cascos,

y te daban esplendor.

11»”Gente de Arvad, junto con tu ejército, ocupaba tus murallas en derredor, y en tus torres había hombres de Gamad. Sus escudos colgaban a todo lo largo de tus muros, haciéndote aparecer más bella. 12Era tanta tu riqueza, que Tarsis comerciaba contigo, y a cambio de tus mercancías te daba plata, hierro, estaño y plomo. 13También Grecia, Tubal y Mésec comerciaban contigo, ofreciéndote en pago esclavos y objetos de bronce. 14Los de Bet-togarmá te pagaban con caballos de trabajo y de montar, y con mulas. 15Gente de Rodas comerciaba contigo. Hacías negocios con numerosos países del mar, que te pagaban con marfil y ébano. 16Edom hacía comercio contigo, gracias a tus muchos productos: a cambio de tus mercancías te traían piedras de granate, telas teñidas de púrpura, bordados, telas de lino, corales y rubíes. 17Igualmente comerciaban contigo Judá e Israel, y te pagaban con trigo de Minit, y con pasteles, miel, aceite y bálsamo. 18Damasco te compraba gran cantidad de productos y de riquezas; te pagaba con vino de Helbón y lana de Sahar. 19Desde Uzal te traían vino, hierro forjado, canela y caña aromática, a cambio de tus mercancías. 20Dedán hacía contigo comercio de aparejos para montar. 21Arabia y todos los jefes de Quedar eran clientes tuyos: te pagaban con corderos, carneros y chivos. 22Comerciantes de Sabá y Raamá eran clientes tuyos, y te pagaban con los mejores perfumes, con piedras preciosas y oro. 23Contigo hacían negocios Harán, Cané, Edén y los comerciantes de Sabá, de Asiria y de toda Media; 24te vendían telas finas, mantos de color púrpura, bordados, tapices de varios colores y fuertes cuerdas trenzadas. 25Las naves de Tarsis venían, una tras otra, trayéndote productos.

»”Eras como una nave en alta mar,

toda cargada de riquezas.

26Tus remeros te llevaron por aguas profundas,

pero el viento del este te destrozó en alta mar.

27Tu riqueza, tus mercancías y tus productos,

tus marineros y tus pilotos,

tus calafateadores, tus comerciantes,

tus guerreros y toda tu tripulación,

se irán al fondo del mar

el día en que te hundas.

28A los gritos de tus marineros

temblarán las olas.

29Los remeros bajarán de sus barcos;

los marineros y todos los pilotos

saltarán a tierra.

30Levantarán la voz

y llorarán por ti amargamente.

Se echarán polvo en la cabeza

y se revolcarán en la ceniza.

31Por ti se raparán la cabeza,

se vestirán de luto

y llorarán llenos de amargura.

32Por ti entonarán un canto fúnebre,

en el que dirán con tristeza:

¿Quién podía compararse a Tiro,

la ciudad que estaba en el mar?

33Cuando llegaban del mar tus mercancías,

satisfacías a muchas naciones.

Con la abundancia de tus riquezas y productos

enriquecías a los reyes de la tierra.

34Ahora estás deshecha por el mar,

hundida en el fondo del agua.

Tus productos y toda tu tripulación

se fueron contigo al fondo.

35Todos los habitantes de los países del mar

están aterrados por ti;

sus reyes están espantados,

se les ve el miedo en la cara.

36Los comerciantes de los otros países

se quedan asustados al verte.

Te has convertido en algo terrible;

para siempre has dejado de existir.”»