Dios habla Hoy (DHH)
17

La vid y el águila17.1-10 El profeta emplea la imagen del cedro (v. 3) y de la vid (v. 6) para referirse alegóricamente a un episodio de importancia decisiva en la historia de Israel. Nabucodonosor, el enorme (v. 3), deportó a Babilonia al rey Joaquín y puso en su lugar al rey Sedequías (cf. 2~R 24.12-17), imponiéndole un juramento de fidelidad. Pero este, violando el juramento, buscó la amistad del faraón, la otra águila enorme (v. 7). En represalia contra esta traición, Nabucodonosor lanzó su último ataque contra Jerusalén (2~R 25.1-20).

171El Señor se dirigió a mí, y me dijo: 2«Tú, hombre, propón al pueblo de Israel una comparación. 3Diles:

»“Esto dice el Señor:

Un águila enorme llegó al Líbano;

sus alas eran grandes y de mucho alcance,

cubiertas de plumas de muchos colores.

Agarró la punta de un cedro,

4cortó la rama más alta

y fue a plantarla en un país de comerciantes,

en una ciudad de mucho comercio.

5Luego tomó de la tierra una semilla

y la sembró en un terreno cultivado,

a la orilla de un arroyo,

con agua abundante.

6La semilla nació

y se convirtió en una vid frondosa;

y aunque era poca su altura,

dirigió sus ramas hacia el águila,

mientras hundía sus raíces en la tierra.

Se convirtió en una vid;

produjo retoños y echó ramas.

7Pero había otra águila enorme,

de grandes alas y abundante plumaje.

Entonces la vid dirigió sus raíces

y tendió sus ramas hacia esta águila,

para que le diera más agua,

lejos del lugar donde estaba plantada.

8Sin embargo, estaba plantada en buena tierra,

junto a agua abundante,

donde podía echar ramas y dar fruto

y convertirse en una vid hermosa.”

9»Diles, pues, de mi parte:

“Esto dice el Señor:

Esta vid no prosperará.

El águila primera le arrancará las raíces,

y le hará caer los frutos;

con poco esfuerzo y sin mucha gente

la arrancará de raíz,

y se secarán todos sus nuevos retoños.

10Aunque la trasplanten, no retoñará;

se secará al soplar sobre ella el viento del este;

se secará en el lugar donde debía retoñar.”»

11El Señor se dirigió a mí, y me dijo: 12«Pregunta a este pueblo rebelde si saben lo que significa esta comparación. Diles: “El rey de Babilonia vino a Jerusalén e hizo prisioneros al rey de Judá y a sus funcionarios, y se los llevó con él a Babilonia. 13Luego tomó a un príncipe de la familia real e hizo un pacto con él, obligándolo a jurarle fidelidad, y se llevó a la gente importante del país 14para que Judá fuera un reino débil, incapaz de levantarse, aunque dispuesto a cumplir ese pacto y a mantenerlo en vigor. 15Pero este príncipe se rebeló contra el rey de Babilonia

17.12-15
Cf.
y envió embajadores a Egipto para pedir caballos y hombres en gran cantidad. ¿Creen ustedes que después de eso podrá tener éxito y escapar con vida? ¿Puede escapar con vida quien no cumple un pacto? 16Yo, el Señor, juro por mi vida que morirá en Babilonia el que se burló del juramento y no cumplió el pacto que hizo con el rey que lo puso en el trono. 17Cuando el rey de Babilonia lo ataque, y construya rampas y muros alrededor de la ciudad, y mate a mucha gente, el faraón no enviará en su ayuda un poderoso ejército ni gran cantidad de gente, 18pues él se burló del juramento y no cumplió el pacto; se había comprometido y, sin embargo, ha hecho todo esto. Por eso no podrá escapar con vida.

19»”Yo, el Señor, lo juro por mi vida: él se burló del juramento que me hizo, y no cumplió la alianza que había hecho conmigo; por eso yo le voy a pedir cuentas. 20Voy a echar sobre él mis redes, y lo atraparé en ellas; lo llevaré a Babilonia, y allá lo someteré a juicio por haberme sido infiel.

17.18-20
Cf.
21Sus mejores soldados morirán en batalla, y los que queden con vida serán esparcidos a los cuatro vientos. Entonces reconocerán ustedes que yo, el Señor, he hablado.

22»”Yo, el Señor, digo: También yo voy a tomar la punta más alta del cedro; arrancaré un retoño tierno de la rama más alta, y yo mismo lo plantaré en un monte muy elevado, 23en el monte más alto de Israel. Echará ramas, dará fruto y se convertirá en un cedro magnífico. Animales de toda clase vivirán debajo de él, y aves de toda especie anidarán a la sombra de sus ramas. 24Y todos los árboles del campo sabrán que yo soy el Señor. Yo derribo el árbol orgulloso y hago crecer el árbol pequeño. Yo seco el árbol verde y hago reverdecer el árbol seco. Yo, el Señor, lo digo y lo cumplo.”»

18

Responsabilidad personal

181El Señor se dirigió a mí, y me dijo: 2«¿Por qué en Israel no deja de repetirse aquel refrán18.2 Con motivo del asedio y la caída de Jerusalén, los deportados a Babilonia comenzaron a repetir este refrán, que también estaba en labios de los judíos de Palestina (Jer 31.29-30). que dice: “Los padres comen uvas agrias y a los hijos se les destemplan los dientes”? 3Yo, el Señor, juro por mi vida que nunca volverán ustedes a repetir este refrán en Israel. 4A mí me pertenece todo ser humano, lo mismo el padre que el hijo. Aquel que peque, morirá.

5»El hombre recto es el que hace lo que es justo y recto: 6no participa en los banquetes que se celebran en las colinas para honrar a los ídolos, ni pone su confianza en los falsos dioses de Israel; no le quita la mujer a su prójimo, ni se une con su propia mujer cuando ella está en su período de menstruación; 7no oprime a nadie, sino que devuelve a su deudor lo que había recibido de él en prenda; no roba a nadie; comparte su pan con el hambriento y da ropa al desnudo; 8no presta dinero con usura ni exige intereses; no causa daño a nadie; es justo cuando juzga un pleito entre dos personas; 9actúa de acuerdo con mis leyes y cumple fielmente mis mandamientos. Ese hombre es verdaderamente recto, y por lo tanto vivirá. Yo, el Señor, lo afirmo.

10»Pero si este hombre tiene un hijo violento y asesino, que hace cualquiera de esas cosas 11que su padre no hacía, es decir, que participa en los banquetes que se celebran en las colinas para honrar a los ídolos, que le quita la mujer a su prójimo, 12que oprime al pobre y al necesitado, que roba a los demás, que no devuelve a sus deudores lo que había recibido de ellos en prenda, que pone su confianza en los falsos dioses y hace cosas que yo detesto, 13que presta dinero con usura y exige intereses: ese hombre no podrá vivir. Después de haber hecho todas esas cosas que yo detesto, morirá sin remedio, y él mismo será responsable de su muerte.

14»Puede ser que este hombre, a su vez, tenga un hijo que vea todos los pecados cometidos por su padre, pero que no siga su ejemplo; 15es decir, que no participe en los banquetes que se celebran en las colinas para honrar a los ídolos, ni ponga su confianza en los falsos dioses de Israel; que no le quite la mujer a su prójimo 16ni oprima a nadie; que no exija nada en prenda cuando le pidan prestado; que no robe a nadie, sino que comparta su pan con el hambriento y dé ropa al desnudo; 17que no haga daño a nadie ni preste dinero con usura o intereses; y que cumpla mis leyes y actúe según mis mandatos: ese hombre no morirá por los pecados de su padre. Ciertamente vivirá.

18»Su padre, que fue opresor, y cometió robos, e hizo lo malo en medio de su pueblo, morirá en castigo de sus propios pecados. 19Ustedes preguntarán: “¿Por qué no paga el hijo también por los pecados del padre?” Pues porque el hijo hizo lo que es recto y justo, y cumplió y puso en práctica todas mis leyes: por eso ciertamente vivirá. 20Solo aquel que peque morirá. Ni el hijo ha de pagar por los pecados del padre, ni el padre por los pecados del hijo. El justo recibirá el premio a su justicia; y el malvado, el castigo a su maldad.

El Señor actúa con justicia

(Ez 33.10-20)

21»Y si el malvado se aparta de todos los pecados que cometía, y cumple todas mis leyes y hace lo que es recto y justo, ciertamente vivirá y no morirá. 22Yo no volveré a acordarme de todo lo malo que hizo, y él vivirá por hacer lo que es recto. 23Yo no quiero que el malvado muera, sino que cambie de conducta y viva. Yo, el Señor, lo afirmo.

24»Pero si el justo deja de actuar rectamente, y hace todo lo malo y detestable que hace el malvado, ¿piensan ustedes que habrá de seguir viviendo? Yo no volveré a acordarme de todo lo bueno que haya hecho: morirá por culpa de su infidelidad y de sus pecados. 25Ustedes dirán que yo no estoy actuando con justicia; pero escucha, pueblo de Israel, ¿piensan ustedes que yo no estoy actuando bien? ¿No será más bien lo contrario, que son ustedes los que están actuando mal? 26Si el justo deja de hacer lo bueno y hace lo malo, morirá por culpa de sus malas acciones. 27Por el contrario, si el malvado se aparta de su maldad y hace lo que es recto y justo, salvará su vida. 28Si abre los ojos y se aparta de todas las maldades que había hecho, ciertamente vivirá y no morirá.

29»Pero el pueblo de Israel dirá que yo no actúo con justicia. ¿Que yo no actúo con justicia? ¿No será más bien el pueblo de Israel el que no actúa con justicia? 30Yo los juzgo a cada uno de ustedes, israelitas, de acuerdo con sus acciones. Yo, el Señor, lo afirmo. Abandonen de una vez por todas sus maldades, para que no se hagan culpables de su propia ruina. 31Apártense de todas las maldades que han cometido contra mí, y háganse de un corazón y un espíritu nuevos.18.31 Háganse de un corazón y un espíritu nuevos: Ez 36.22; 36.25-27. ¿Por qué habrás de morir, pueblo de Israel, 32si yo no quiero que nadie muera? Apártense del mal y vivirán. Yo, el Señor, lo afirmo.

19

Lamento por los reyes de Israel19.1-14 El siguiente canto fúnebre se refiere a dos reyes de Judá, Joacaz y Joaquín, tomados prisioneros y llevados al exilio por los egipcios (v. 4) y por los babilonios (v. 9), respectivamente. La figura de la madre (vv. 2,10) es la personificación de todo el reino de Judá y quizá también de Jerusalén.

191»Y tú, hombre, dedica este canto fúnebre a los reyes de Israel:

2»“Tu madre era una leona

que vivía entre leones.

Hizo su guarida entre ellos,

y allí crió a sus cachorros.

3A uno especialmente lo hizo crecer

hasta su pleno desarrollo.

Aprendió a desgarrar la presa,

y devoraba hombres.

4Las naciones oyeron hablar de él;

lo apresaron en una trampa,

y con ganchos lo arrastraron

hasta el país de Egipto.19.3-4 Estos vv. aluden al faraón Necao y a la deportación de Joacaz a Egipto (2~R 23.33-35; Jer 22.10-12).

5Al ver la leona que su esperanza

quedaba frustrada por completo,

tomó otro de sus cachorros

y lo ayudó a desarrollarse.

6Hecho ya todo un león,

iba y venía entre los leones.

Aprendió a desgarrar la presa,

y devoraba hombres.

7Hacía destrozos en los palacios

y arruinaba las ciudades;

con sus rugidos

hacía temblar a todo el mundo.

8Entonces levantaron contra él

a los pueblos de las provincias vecinas;

le tendieron sus redes

y lo hicieron caer en la trampa.

9Con ganchos lo encerraron en una jaula

y se lo llevaron al rey de Babilonia;

allí lo metieron preso,

para que nadie volviera a oír sus rugidos

en las montañas de Israel.19.5-9 Acerca del destierro del rey Joaquín a Babilonia, cf. 2~R 24.10-15; cf. también Jer 22.24-30, donde Joaquín recibe el nombre de Jeconías.

10»”Tu madre parecía una vid

19.10
Ez 15
17.7-9Is 5.1-4
Jer 2.21

plantada junto al agua,

fecunda y frondosa

gracias a la abundancia de riego.

11Sus ramas se hicieron tan fuertes

que llegaron a ser cetros de reyes,

y tanto creció

que llegó hasta las nubes.

Se destacaba por su altura

y por sus ramas frondosas.

12Pero la arrancaron con furia

y la echaron al suelo.

El viento del oriente la secó

y se le cayeron las uvas;

se secaron sus fuertes ramas

y las echaron al fuego.

13Ahora está plantada en el desierto,

en tierra seca y sedienta.

14De sus ramas sale un fuego

que devora sus retoños y sus frutos.

Ya no le quedan ramas fuertes

que lleguen a ser cetros de reyes.”»

(Este es un canto fúnebre, y como canto fúnebre será usado.)