Dios habla Hoy (DHH)
5

51Ustedes, como hijos amados de Dios, procuren imitarlo. 2Traten a todos con amor, de la misma manera que Cristo nos amó y se entregó por nosotros, como ofrenda y sacrificio de olor agradable5.2 Olor agradable: Cf. Ez 20.41. a Dios.

3Ustedes deben portarse como corresponde al pueblo santo: ni siquiera hablen de la inmoralidad sexual ni de ninguna otra clase de impureza o de avaricia. 4No digan indecencias ni tonterías ni vulgaridades, porque estas cosas no convienen; más bien alaben a Dios. 5Pues tengan por cierto que quien comete inmoralidades sexuales, o hace cosas impuras, o se deja llevar por la avaricia (que es una especie de idolatría), no puede tener parte en el reino de Cristo y de Dios.

Vivir iluminados por la luz de Cristo

6Que nadie los engañe con palabras huecas, porque precisamente por estas cosas viene el terrible castigo de Dios sobre aquellos que no lo obedecen. 7No tengan ustedes, pues, ninguna parte con ellos. 8Ustedes antes vivían en la oscuridad, pero ahora, por estar unidos al Señor, viven en la luz. Pórtense como quienes pertenecen a la luz, 9pues la luz produce toda una cosecha de bondad, rectitud y verdad. 10Examinen siempre qué es lo que agrada al Señor. 11No compartan la conducta estéril de los que son de la oscuridad; más bien sáquenla a la luz. 12Pues hasta vergüenza da hablar de lo que ellos hacen en secreto; 13pero cuando todas las cosas son puestas al descubierto por la luz, quedan en claro, 14porque todo lo que se deja poner en claro, participa de la luz. Por eso se dice:

«Despierta, tú que duermes;

levántate de entre los muertos,

y Cristo te alumbrará.»

15Por lo tanto, cuiden mucho su comportamiento. No vivan neciamente, sino con sabiduría. 16Aprovechen bien este momento decisivo, porque los días son malos. 17No actúen tontamente; procuren entender cuál es la voluntad del Señor. 18No se emborrachen, pues eso lleva al desenfreno; al contrario, llénense del Espíritu Santo. 19Háblense unos a otros con salmos, himnos y cantos espirituales, y canten y alaben de todo corazón al Señor. 20Den siempre gracias a Dios el Padre por todas las cosas, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Los deberes familiares del cristiano

Los esposos

21Estén sujetos los unos a los otros, por reverencia a Cristo.

22Las esposas deben estar sujetas a sus esposos como al Señor. 23Porque el esposo es cabeza de la esposa, como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo; y él es también su Salvador. 24Pero así como la iglesia está sujeta a Cristo, también las esposas deben estar en todo sujetas a sus esposos.

25Esposos, amen a sus esposas como Cristo amó a la iglesia y dio su vida por ella. 26Esto lo hizo para santificarla, purificándola con el baño del agua acompañado de la palabra5.26 Alusión a las costumbres nupciales del Oriente antiguo. Se bañaba y arreglaba cuidadosamente a la novia, antes de presentarla a su esposo. Cf. también Tit 3.5; 1~P 3.21. 27para presentársela a sí mismo como una iglesia gloriosa, sin mancha ni arruga ni nada parecido, sino santa y perfecta. 28De la misma manera deben los esposos amar a sus esposas como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa, se ama a sí mismo. 29Porque nadie odia su propio cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida, como Cristo hace con la iglesia, 30porque ella es su cuerpo. Y nosotros somos miembros de ese cuerpo. 31«Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su esposa, y los dos serán como una sola persona.»

5.31
Gn 2.24
32Aquí se muestra cuán grande es el designio secreto de Dios. Y yo lo refiero a Cristo y a la iglesia. 33En todo caso, que cada uno de ustedes ame a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete al esposo.

6

Hijos y padres

61Hijos, obedezcan a sus padres como agrada al Señor, porque esto es justo. 2El primer mandamiento que contiene una promesa es este: «Honra a tu padre y a tu madre, 3para que seas feliz y vivas una larga vida en la tierra.»

6.2-3
Ex 20.12
Dt 5.16

4Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos, sino más bien edúquenlos con la disciplina y la instrucción que quiere el Señor.

Esclavos y amos

5Esclavos, obedezcan ustedes a los que aquí en la tierra son sus amos. Háganlo con respeto, temor y sinceridad de corazón, como si estuvieran sirviendo a Cristo. 6Sírvanles, no solamente cuando ellos los están mirando, para quedar bien con ellos, sino como siervos de Cristo, haciendo sinceramente la voluntad de Dios. 7Realicen su trabajo de buena gana, como un servicio al Señor y no a los hombres. 8Pues deben saber que cada uno, sea esclavo o libre, recibirá del Señor según lo que haya hecho de bueno.

9Y ustedes, amos, pórtense del mismo modo con sus siervos, sin amenazas. Recuerden que tanto ustedes como ellos están sujetos al Señor que está en el cielo, y que él no hace discriminaciones.

6.9
Cf.

El combate espiritual del cristiano

10Y ahora, hermanos, busquen su fuerza en el Señor, en su poder irresistible. 11Protéjanse con toda la armadura que Dios les ha dado, para que puedan estar firmes contra los engaños del diablo. 12Porque no estamos luchando contra poderes humanos, sino contra malignas fuerzas espirituales del cielo,

6.12
Véase
las cuales tienen mando, autoridad y dominio sobre el mundo de tinieblas que nos rodea. 13Por eso, tomen toda la armadura que Dios les ha dado, para que puedan resistir en el día malo y, después de haberse preparado bien, mantenerse firmes.

14Así que manténganse firmes, revestidos de la verdad y protegidos por la rectitud. 15Estén siempre listos para salir a anunciar el mensaje de la paz. 16Sobre todo, que su fe sea el escudo que los libre de las flechas encendidas del maligno. 17Que la salvación sea el casco que proteja su cabeza, y que la palabra de Dios sea la espada que les da el Espíritu Santo.

6.17
Heb 4.12
18No dejen ustedes de orar: rueguen y pidan a Dios siempre, guiados por el Espíritu. Manténganse alerta, sin desanimarse, y oren por todo el pueblo santo. 19Oren también por mí, para que Dios me dé las palabras que debo decir, y para que pueda hablar con valor y dar así a conocer el designio secreto de Dios, contenido en el evangelio. 20Dios me ha enviado como embajador de este mensaje, por el cual estoy preso ahora.6.20 Preso: Véase Introducción. Oren para que yo hable de él sin temor alguno.

Saludos finales

21Tíquico, nuestro querido hermano y fiel ayudante en la obra del Señor, les llevará todas las noticias acerca de mí y de cómo me encuentro. 22Por eso se lo envío a ustedes, para que les diga cómo estamos y de esta manera los anime.

23Que Dios el Padre, y el Señor Jesucristo, les dé a los hermanos paz y amor, con fe; 24que él dé su gracia a todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor inalterable.