Dios habla Hoy (DHH)
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La misión de Pablo en la iglesia

31Por esta razón yo, Pablo, estoy preso por causa de Cristo Jesús para bien de ustedes, los que no son judíos. 2Pues ya sin duda sabrán que Dios me ha encargado anunciar a ustedes lo que él, en su bondad, ha dispuesto. 3Por revelación he conocido el designio secreto de Dios, como ya les escribí brevemente. 4Al leerlo, pueden darse cuenta de que conozco este designio secreto realizado en Cristo, 5que no se dio a conocer a nadie en otros tiempos, pero que ahora Dios ha revelado a sus santos apóstoles y profetas3.5 Apóstoles y profetas: Véase 2.20 nota. por medio de su Espíritu. 6El designio secreto es este: que por el evangelio Dios llama a todas las naciones a participar, en Cristo Jesús, de la misma herencia, del mismo cuerpo y de la misma promesa que el pueblo de Israel. 7Y yo he sido puesto al servicio de este mensaje por la bondad y la misericordia que Dios ha tenido conmigo, quien ha mostrado así su gran poder.

8Yo soy menos que el más pequeño de todos los que pertenecen al pueblo santo; pero él me ha concedido este privilegio de anunciar a los no judíos la buena noticia de las incontables riquezas de Cristo. 9Y me ha encargado hacerles ver a todos cuál es la realización de ese designio que Dios, creador de todas las cosas, había mantenido secreto desde la eternidad. 10De esta manera ahora, por medio de la iglesia, todos los poderes y autoridades3.10 Poderes y autoridades: Véase 1.21 n. en el cielo podrán conocer la sabiduría de Dios, que se muestra en tan variadas formas. 11Dios hizo esto de acuerdo con el plan eterno que llevó a cabo en Cristo Jesús nuestro Señor. 12Y en Cristo tenemos libertad para acercarnos a Dios, con la confianza que nos da nuestra fe en él. 13Por eso les ruego que no se desanimen a causa de lo que por ustedes estoy sufriendo, porque esto es más bien un honor para ustedes.

Oración y alabanza a Dios

14Por esta razón me pongo de rodillas delante del Padre, 15de quien recibe su nombre toda familia, tanto en el cielo como en la tierra. 16Pido al Padre que de su gloriosa riqueza les dé a ustedes, interiormente, poder y fuerza por medio del Espíritu de Dios, 17que Cristo viva en sus corazones por la fe, y que el amor sea la raíz y el fundamento de sus vidas. 18Y que así puedan comprender con todo el pueblo santo cuán ancho, largo, alto y profundo es el amor de Cristo. 19Pido, pues, que conozcan ese amor, que es mucho más grande que todo cuanto podemos conocer, para que lleguen a colmarse de la plenitud total de Dios.

20Y ahora, gloria sea a Dios, que puede hacer muchísimo más de lo que nosotros pedimos o pensamos, gracias a su poder que actúa en nosotros. 21¡Gloria a Dios en la iglesia y en Cristo Jesús, por todos los siglos y para siempre! Amén.

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Conservar la unidad

41Por esto yo, que estoy preso por la causa del Señor,4.1 Preso por la causa del Señor: Véase Introducción. les ruego que se porten como deben hacerlo los que han sido llamados por Dios, como lo fueron ustedes. 2Sean humildes y amables; tengan paciencia y sopórtense unos a otros con amor; 3procuren mantener la unidad que proviene del Espíritu Santo, por medio de la paz que une a todos. 4Hay un solo cuerpo4.4 Un solo cuerpo: Ef 1.23; 2.16. y un solo Espíritu, así como Dios los ha llamado a una sola esperanza. 5Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo; 6hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, actúa por medio de todos y está en todos.

7Pero cada uno de nosotros ha recibido los dones que Cristo le ha querido dar.

4.7
Ro 12.6
1~Co 12.11
8Por eso, la Escritura dice:

«Subió al cielo llevando consigo a los cautivos,

y dio dones a los hombres.»4.8 Sal 68.18; la segunda línea parece inspirada en un comentario que se encuentra en la literatura judía, que decía: «Diste dones a los hombres» y aplicaba el pasaje a Moisés cuando subió al monte Sinaí y bajó con las tablas de la ley (cf. Ex 19.1-25; 24.12-18; 34.27-35). Al citar el salmo, Pablo ve en los cautivos a los enemigos de Cristo (cf. Col 2.15).

9¿Y qué quiere decir eso de que «subió»? Pues quiere decir que primero bajó a esta tierra. 10Y el que bajó es el mismo que también subió a lo más alto del cielo, para llenarlo todo. 11Y él mismo concedió a unos ser apóstoles y a otros profetas,4.11 Apóstoles, profetas: Ef 2.20. a otros anunciar el evangelio y a otros ser pastores y maestros. 12Así preparó a los del pueblo santo para un trabajo de servicio, para la edificación del cuerpo de Cristo 13hasta que todos lleguemos a estar unidos por la fe y el conocimiento del Hijo de Dios, y alcancemos la edad adulta, que corresponde a la plena madurez de Cristo. 14Ya no seremos como niños, que cambian fácilmente de parecer y que son arrastrados por el viento de cualquier nueva enseñanza hasta dejarse engañar por gente astuta que anda por caminos equivocados. 15Más bien, profesando la verdad en el amor, debemos crecer en todo hacia Cristo, que es la cabeza del cuerpo. 16Y por Cristo el cuerpo entero se ajusta y se liga bien mediante la unión entre sí de todas sus partes; y cuando cada parte funciona bien, todo va creciendo y edificándose en amor.

La nueva vida en Cristo

17Esto, pues, es lo que les digo y les encargo en el nombre del Señor: que ya no vivan más como los paganos, los cuales viven de acuerdo con sus equivocados criterios 18y tienen oscurecido el entendimiento. Ellos no gozan de la vida que viene de Dios, porque son ignorantes a causa de lo insensible de su corazón. 19Se han endurecido y se han entregado al vicio, cometiendo sin freno toda clase de cosas impuras. 20Pero ustedes no conocieron a Cristo para vivir así, 21pues ciertamente oyeron el mensaje acerca de él y aprendieron a vivir como él lo quiere, según la verdad que está en Jesús. 22Por eso, deben ustedes renunciar a su antigua manera de vivir y despojarse de lo que antes eran, ya que todo eso se ha corrompido, a causa de los deseos engañosos. 23Deben renovarse espiritualmente en su manera de juzgar, 24y revestirse de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios y que se distingue por una vida recta y pura, basada en la verdad.

Aplicaciones concretas

25Por lo tanto, ya no mientan más, sino diga cada uno la verdad a su prójimo, porque todos somos miembros de un mismo cuerpo.

26Si se enojan, no pequen;

4.26
Sal 4.4
que el enojo no les dure todo el día. 27No le den oportunidad al diablo.

28El que robaba, deje de robar y póngase a trabajar, realizando un buen trabajo con sus manos para que tenga algo que dar a los necesitados.

29No digan malas palabras, sino solo palabras buenas que edifiquen la comunidad y traigan beneficios a quienes las escuchen. 30No hagan que se entristezca el Espíritu Santo de Dios, con el que ustedes han sido sellados para distinguirlos como propiedad de Dios el día en que él les dé la liberación definitiva.4.30 Liberación definitiva: Cf. Lc 21.28; y véase Ro 3.24 nota.

31Alejen de ustedes la amargura, las pasiones, los enojos, los gritos, los insultos y toda clase de maldad. 32Sean buenos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.

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51Ustedes, como hijos amados de Dios, procuren imitarlo. 2Traten a todos con amor, de la misma manera que Cristo nos amó y se entregó por nosotros, como ofrenda y sacrificio de olor agradable5.2 Olor agradable: Cf. Ez 20.41. a Dios.

3Ustedes deben portarse como corresponde al pueblo santo: ni siquiera hablen de la inmoralidad sexual ni de ninguna otra clase de impureza o de avaricia. 4No digan indecencias ni tonterías ni vulgaridades, porque estas cosas no convienen; más bien alaben a Dios. 5Pues tengan por cierto que quien comete inmoralidades sexuales, o hace cosas impuras, o se deja llevar por la avaricia (que es una especie de idolatría), no puede tener parte en el reino de Cristo y de Dios.

Vivir iluminados por la luz de Cristo

6Que nadie los engañe con palabras huecas, porque precisamente por estas cosas viene el terrible castigo de Dios sobre aquellos que no lo obedecen. 7No tengan ustedes, pues, ninguna parte con ellos. 8Ustedes antes vivían en la oscuridad, pero ahora, por estar unidos al Señor, viven en la luz. Pórtense como quienes pertenecen a la luz, 9pues la luz produce toda una cosecha de bondad, rectitud y verdad. 10Examinen siempre qué es lo que agrada al Señor. 11No compartan la conducta estéril de los que son de la oscuridad; más bien sáquenla a la luz. 12Pues hasta vergüenza da hablar de lo que ellos hacen en secreto; 13pero cuando todas las cosas son puestas al descubierto por la luz, quedan en claro, 14porque todo lo que se deja poner en claro, participa de la luz. Por eso se dice:

«Despierta, tú que duermes;

levántate de entre los muertos,

y Cristo te alumbrará.»

15Por lo tanto, cuiden mucho su comportamiento. No vivan neciamente, sino con sabiduría. 16Aprovechen bien este momento decisivo, porque los días son malos. 17No actúen tontamente; procuren entender cuál es la voluntad del Señor. 18No se emborrachen, pues eso lleva al desenfreno; al contrario, llénense del Espíritu Santo. 19Háblense unos a otros con salmos, himnos y cantos espirituales, y canten y alaben de todo corazón al Señor. 20Den siempre gracias a Dios el Padre por todas las cosas, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Los deberes familiares del cristiano

Los esposos

21Estén sujetos los unos a los otros, por reverencia a Cristo.

22Las esposas deben estar sujetas a sus esposos como al Señor. 23Porque el esposo es cabeza de la esposa, como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo; y él es también su Salvador. 24Pero así como la iglesia está sujeta a Cristo, también las esposas deben estar en todo sujetas a sus esposos.

25Esposos, amen a sus esposas como Cristo amó a la iglesia y dio su vida por ella. 26Esto lo hizo para santificarla, purificándola con el baño del agua acompañado de la palabra5.26 Alusión a las costumbres nupciales del Oriente antiguo. Se bañaba y arreglaba cuidadosamente a la novia, antes de presentarla a su esposo. Cf. también Tit 3.5; 1~P 3.21. 27para presentársela a sí mismo como una iglesia gloriosa, sin mancha ni arruga ni nada parecido, sino santa y perfecta. 28De la misma manera deben los esposos amar a sus esposas como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa, se ama a sí mismo. 29Porque nadie odia su propio cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida, como Cristo hace con la iglesia, 30porque ella es su cuerpo. Y nosotros somos miembros de ese cuerpo. 31«Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su esposa, y los dos serán como una sola persona.»

5.31
Gn 2.24
32Aquí se muestra cuán grande es el designio secreto de Dios. Y yo lo refiero a Cristo y a la iglesia. 33En todo caso, que cada uno de ustedes ame a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete al esposo.