Dios habla Hoy (DHH)
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Dios nos libró de la muerte por medio de Cristo

21Antes ustedes estaban muertos a causa de las maldades y pecados 2en que vivían, pues seguían los criterios de este mundo y hacían la voluntad de aquel espíritu que domina en el aire2.2 Aquel espíritu que domina en el aire: Satanás, llamado el diablo en Ef 4.27; 6.11 y el maligno en Ef 6.16. y que anima a los que desobedecen a Dios. 3De esa manera vivíamos también todos nosotros en otro tiempo, siguiendo nuestros malos deseos y cumpliendo los caprichos de nuestra naturaleza pecadora y de nuestros pensamientos. A causa de eso, merecíamos con toda razón el terrible castigo de Dios, igual que los demás. 4Pero Dios es tan misericordioso y nos amó con un amor tan grande, 5que nos dio vida juntamente con Cristo cuando todavía estábamos muertos a causa de nuestros pecados. Por la bondad de Dios han recibido ustedes la salvación. 6Y en unión con Cristo Jesús nos resucitó, y nos hizo sentar con él en el cielo. 7Hizo esto para demostrar en los tiempos futuros su generosidad y su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. 8Pues por la bondad de Dios han recibido ustedes la salvación por medio de la fe. No es esto algo que ustedes mismos hayan conseguido, sino que es un don de Dios. 9No es el resultado de las propias acciones, de modo que nadie puede gloriarse de nada; 10pues es Dios quien nos ha hecho; él nos ha creado en Cristo Jesús para que hagamos buenas obras, siguiendo el camino que él nos había preparado de antemano.

Todos formamos un solo pueblo

11Así pues, ustedes, que no son judíos, y a quienes llaman «no circuncidados» los judíos (que circuncidan al hombre en el cuerpo, y a sí mismos se llaman «circuncidados»), 12recuerden que en otro tiempo estaban sin Cristo, separados de la nación de Israel, y no tenían parte en las alianzas2.12 Las alianzas: por ej., con Noé (Gn 6.18; 9.9), con Abraham (Gn 15.18; 17.2,7-9), con el pueblo de Israel (Ex 19.1-8), y con David (2~S 7.11-16,26). ni en la promesa de Dios. Vivían en este mundo, sin Dios y sin esperanza. 13Pero ahora, unidos a Cristo Jesús por la sangre que él derramó, ustedes que antes estaban lejos están cerca.

14Cristo es nuestra paz. Él hizo de judíos y de no judíos un solo pueblo, destruyó el muro2.14 El muro (o cercado) parece referirse a la ley mosaica (v. 15), que separaba a Israel de las otras naciones. que los separaba y anuló en su propio cuerpo la enemistad que existía. 15Puso fin a la ley que consistía en mandatos y reglamentos, y en sí mismo creó de las dos partes un solo hombre nuevo. Así hizo la paz. 16Él puso fin, en sí mismo, a la enemistad que existía entre los dos pueblos, y con su muerte en la cruz los reconcilió con Dios, haciendo de ellos un solo cuerpo.2.16 Un solo cuerpo: Cf. Ef 1.22-23.

17Cristo vino a traer buenas noticias de paz a todos, tanto a ustedes que estaban lejos de Dios como a los que estaban cerca.2.17 Alusión a Is 57.19, texto aplicado aquí a los paganos (los que están lejos) y a los judíos (los que están cerca); cf. también v. 13. 18Pues por medio de Cristo, los unos y los otros podemos acercarnos al Padre por un mismo Espíritu. 19Por eso, ustedes ya no son extranjeros, ya no están fuera de su tierra, sino que ahora comparten con el pueblo santo los mismos derechos, y son miembros de la familia de Dios. 20Ustedes son como un edificio levantado sobre los fundamentos que son los apóstoles y los profetas,2.20 Profetas: Véase 1~Co 14.1 n.; cf. 1~Co 12.28; Ef 4.11. Los fundamentos que son los apóstoles y los profetas: Ap 21.14; cf. Mt 16.18. y Jesucristo mismo es la piedra principal.2.20 La piedra principal: cf. Is 28.16. 21En Cristo, todo el edificio va levantándose en todas y cada una de sus partes, hasta llegar a ser, en el Señor, un templo santo. 22En él también ustedes se unen todos entre sí para llegar a ser un templo en el cual Dios vive por medio de su Espíritu.

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La misión de Pablo en la iglesia

31Por esta razón yo, Pablo, estoy preso por causa de Cristo Jesús para bien de ustedes, los que no son judíos. 2Pues ya sin duda sabrán que Dios me ha encargado anunciar a ustedes lo que él, en su bondad, ha dispuesto. 3Por revelación he conocido el designio secreto de Dios, como ya les escribí brevemente. 4Al leerlo, pueden darse cuenta de que conozco este designio secreto realizado en Cristo, 5que no se dio a conocer a nadie en otros tiempos, pero que ahora Dios ha revelado a sus santos apóstoles y profetas3.5 Apóstoles y profetas: Véase 2.20 nota. por medio de su Espíritu. 6El designio secreto es este: que por el evangelio Dios llama a todas las naciones a participar, en Cristo Jesús, de la misma herencia, del mismo cuerpo y de la misma promesa que el pueblo de Israel. 7Y yo he sido puesto al servicio de este mensaje por la bondad y la misericordia que Dios ha tenido conmigo, quien ha mostrado así su gran poder.

8Yo soy menos que el más pequeño de todos los que pertenecen al pueblo santo; pero él me ha concedido este privilegio de anunciar a los no judíos la buena noticia de las incontables riquezas de Cristo. 9Y me ha encargado hacerles ver a todos cuál es la realización de ese designio que Dios, creador de todas las cosas, había mantenido secreto desde la eternidad. 10De esta manera ahora, por medio de la iglesia, todos los poderes y autoridades3.10 Poderes y autoridades: Véase 1.21 n. en el cielo podrán conocer la sabiduría de Dios, que se muestra en tan variadas formas. 11Dios hizo esto de acuerdo con el plan eterno que llevó a cabo en Cristo Jesús nuestro Señor. 12Y en Cristo tenemos libertad para acercarnos a Dios, con la confianza que nos da nuestra fe en él. 13Por eso les ruego que no se desanimen a causa de lo que por ustedes estoy sufriendo, porque esto es más bien un honor para ustedes.

Oración y alabanza a Dios

14Por esta razón me pongo de rodillas delante del Padre, 15de quien recibe su nombre toda familia, tanto en el cielo como en la tierra. 16Pido al Padre que de su gloriosa riqueza les dé a ustedes, interiormente, poder y fuerza por medio del Espíritu de Dios, 17que Cristo viva en sus corazones por la fe, y que el amor sea la raíz y el fundamento de sus vidas. 18Y que así puedan comprender con todo el pueblo santo cuán ancho, largo, alto y profundo es el amor de Cristo. 19Pido, pues, que conozcan ese amor, que es mucho más grande que todo cuanto podemos conocer, para que lleguen a colmarse de la plenitud total de Dios.

20Y ahora, gloria sea a Dios, que puede hacer muchísimo más de lo que nosotros pedimos o pensamos, gracias a su poder que actúa en nosotros. 21¡Gloria a Dios en la iglesia y en Cristo Jesús, por todos los siglos y para siempre! Amén.

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Conservar la unidad

41Por esto yo, que estoy preso por la causa del Señor,4.1 Preso por la causa del Señor: Véase Introducción. les ruego que se porten como deben hacerlo los que han sido llamados por Dios, como lo fueron ustedes. 2Sean humildes y amables; tengan paciencia y sopórtense unos a otros con amor; 3procuren mantener la unidad que proviene del Espíritu Santo, por medio de la paz que une a todos. 4Hay un solo cuerpo4.4 Un solo cuerpo: Ef 1.23; 2.16. y un solo Espíritu, así como Dios los ha llamado a una sola esperanza. 5Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo; 6hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, actúa por medio de todos y está en todos.

7Pero cada uno de nosotros ha recibido los dones que Cristo le ha querido dar.

4.7
Ro 12.6
1~Co 12.11
8Por eso, la Escritura dice:

«Subió al cielo llevando consigo a los cautivos,

y dio dones a los hombres.»4.8 Sal 68.18; la segunda línea parece inspirada en un comentario que se encuentra en la literatura judía, que decía: «Diste dones a los hombres» y aplicaba el pasaje a Moisés cuando subió al monte Sinaí y bajó con las tablas de la ley (cf. Ex 19.1-25; 24.12-18; 34.27-35). Al citar el salmo, Pablo ve en los cautivos a los enemigos de Cristo (cf. Col 2.15).

9¿Y qué quiere decir eso de que «subió»? Pues quiere decir que primero bajó a esta tierra. 10Y el que bajó es el mismo que también subió a lo más alto del cielo, para llenarlo todo. 11Y él mismo concedió a unos ser apóstoles y a otros profetas,4.11 Apóstoles, profetas: Ef 2.20. a otros anunciar el evangelio y a otros ser pastores y maestros. 12Así preparó a los del pueblo santo para un trabajo de servicio, para la edificación del cuerpo de Cristo 13hasta que todos lleguemos a estar unidos por la fe y el conocimiento del Hijo de Dios, y alcancemos la edad adulta, que corresponde a la plena madurez de Cristo. 14Ya no seremos como niños, que cambian fácilmente de parecer y que son arrastrados por el viento de cualquier nueva enseñanza hasta dejarse engañar por gente astuta que anda por caminos equivocados. 15Más bien, profesando la verdad en el amor, debemos crecer en todo hacia Cristo, que es la cabeza del cuerpo. 16Y por Cristo el cuerpo entero se ajusta y se liga bien mediante la unión entre sí de todas sus partes; y cuando cada parte funciona bien, todo va creciendo y edificándose en amor.

La nueva vida en Cristo

17Esto, pues, es lo que les digo y les encargo en el nombre del Señor: que ya no vivan más como los paganos, los cuales viven de acuerdo con sus equivocados criterios 18y tienen oscurecido el entendimiento. Ellos no gozan de la vida que viene de Dios, porque son ignorantes a causa de lo insensible de su corazón. 19Se han endurecido y se han entregado al vicio, cometiendo sin freno toda clase de cosas impuras. 20Pero ustedes no conocieron a Cristo para vivir así, 21pues ciertamente oyeron el mensaje acerca de él y aprendieron a vivir como él lo quiere, según la verdad que está en Jesús. 22Por eso, deben ustedes renunciar a su antigua manera de vivir y despojarse de lo que antes eran, ya que todo eso se ha corrompido, a causa de los deseos engañosos. 23Deben renovarse espiritualmente en su manera de juzgar, 24y revestirse de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios y que se distingue por una vida recta y pura, basada en la verdad.

Aplicaciones concretas

25Por lo tanto, ya no mientan más, sino diga cada uno la verdad a su prójimo, porque todos somos miembros de un mismo cuerpo.

26Si se enojan, no pequen;

4.26
Sal 4.4
que el enojo no les dure todo el día. 27No le den oportunidad al diablo.

28El que robaba, deje de robar y póngase a trabajar, realizando un buen trabajo con sus manos para que tenga algo que dar a los necesitados.

29No digan malas palabras, sino solo palabras buenas que edifiquen la comunidad y traigan beneficios a quienes las escuchen. 30No hagan que se entristezca el Espíritu Santo de Dios, con el que ustedes han sido sellados para distinguirlos como propiedad de Dios el día en que él les dé la liberación definitiva.4.30 Liberación definitiva: Cf. Lc 21.28; y véase Ro 3.24 nota.

31Alejen de ustedes la amargura, las pasiones, los enojos, los gritos, los insultos y toda clase de maldad. 32Sean buenos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.