Dios habla Hoy (DHH)
6

61En este mundo hay otro mal muy común entre los hombres, según he podido ver: 2Dios les da a algunos abundantes riquezas y esplendor, y nunca les falta nada de lo que desean; pero no les permite gozar de todo ello,6.2 No les permite gozar de todo ello: ya sea a causa de enfermedad o de muerte prematura. Cf. Eclo 30.14-20; Lc 12.20. sino que otros lo disfrutan. ¡Esto es también una ilusión vana y realmente lamentable! 3Un hombre puede tener cien hijos6.3 Cien hijos: En el antiguo Israel se consideraba que los muchos hijos eran una de las mejores bendiciones divinas. Cf. Dt 28.11; Job 1.2; Sal 127.3-5; 128.3,6; Pr 17.6; 31.28. y vivir muchos años; pero por mucho que viva, si no disfruta completamente de lo bueno, y si ni siquiera recibe sepultura, yo sostengo que un niño abortado vale más que ese hombre. 4Pues aunque ese niño se pierda en la nada, en la oscuridad, donde su nombre quedará ignorado, 5y aunque no llegue a ver el sol6.5 Ver el sol: es decir, gozar de la vida en este mundo, donde la luz es agradable (Ec 11.7), en oposición al sheol o Reino de los muertos (véase Sal 6.6 n.), donde los días de oscuridad serán numerosos (Ec 11.8). ni a saber nada, al menos habrá tenido más descanso que aquel hombre, 6el cual podría haber vivido dos mil años y, sin embargo, no disfrutar de sus bienes. Y al fin de cuentas, ¡todos van al mismo lugar!6.6 ¡Todos van al mismo lugar!: Cf. Ec 2.15-16; 3.19-20; 9.5-6.

7El hombre trabaja y trabaja para comer, pero nunca queda satisfecho. 8¿Qué tiene el sabio que no tenga el necio, a no ser sus conocimientos para hacerle frente a la vida?

9Vale más lo que uno ve que lo que se imagina.6.9 Este v. parece sugerir que lo más conveniente es aprovechar las oportunidades que están al alcance de la mano, sin dejarse arrastrar por deseos ilusorios o inalcanzables. Pero también esto es vana ilusión, es querer atrapar el viento. 10Lo que ahora existe, hace mucho que recibió su nombre, y se sabe cuál es. Nadie puede luchar con quien es más poderoso que él. 11Una cosa es cierta: donde abundan las palabras, abundan los disparates; y nada se gana con eso. 12De hecho, nadie sabe lo que es mejor para el hombre durante los contados días de esta vana ilusión que es su vida. Sus días pasarán como una sombra, ¿y quién podrá decirle lo que ha de ocurrir en este mundo después de su muerte?

7

Hay que atender a lo más importante

71Vale más la buena fama

que el buen perfume.7.1 Este refrán contiene un juego de palabras con los vocablos hebreos shem (nombre) y shemen (aceite u óleo perfumado); cf. Cnt 1.3. Aquí el buen nombre (es decir, la buena fama) se contrapone al aceite de buena calidad que se utilizaba como perfume en los banquetes y fiestas (Sal 23.5; Am 6.6). Cf. Pr 22.1; Eclo 41.12-13.

Vale más el día en que se muere

que el día en que se nace.

2Vale más ir a un funeral

que ir a divertirse;

pues la muerte es el fin de todo hombre,

y los que viven debieran recordarlo.

3Vale más llorar que reír,

pues podrá hacerle mal al semblante

pero le hace bien al corazón.

4El sabio piensa en la muerte,

pero el necio, en ir a divertirse.

5Vale más oír reprensiones de sabios

que alabanzas de necios.

6Las risas del necio se parecen

al crujir de las zarzas en el fuego,

y también son vana ilusión.

7La violencia entorpece al sabio,

y el soborno corrompe su carácter.

8Vale más terminar un asunto

que comenzarlo.

Vale más ser paciente

que valiente.

9No te dejes llevar por el enojo, porque el enojo es propio de gente necia.

10Nunca te preguntes por qué todo tiempo pasado fue mejor, pues esa no es una pregunta inteligente.

11Buena y provechosa es la sabiduría para los que viven en este mundo, si además va acompañada de una herencia. 12Porque la sabiduría protege lo mismo que el dinero, pero la sabiduría tiene la ventaja de darle vida al sabio.

13Fíjate bien en lo que Dios ha hecho: ¿quién podrá enderezar lo que él ha torcido? 14Cuando te vaya bien, disfruta ese bienestar; pero cuando te vaya mal, ponte a pensar que lo uno y lo otro son cosa de Dios, y que el hombre nunca sabe lo que ha de traerle el futuro.

15Todo esto he visto durante esta vana ilusión que es mi vida: hombres buenos que mueren a pesar de su bondad, y malvados que a pesar de su maldad viven muchos años.

16No hay que pasarse de bueno,

ni tampoco pasarse de listo.

¿Para qué arruinarse uno mismo?

17No hay que pasarse de malo,

ni tampoco pasarse de tonto.

¿Para qué morir antes de tiempo?

18Lo mejor es agarrar bien esto

sin soltar de la mano aquello.

El que honra a Dios

saldrá bien de todas estas cosas.

19Da más fuerza la sabiduría al sabio,

que diez gobernantes a una ciudad.

20Sin embargo, no hay nadie en la tierra tan perfecto que haga siempre el bien y nunca peque.

21No hagas caso de todo lo que se dice, y así no oirás cuando tu siervo hable mal de ti. 22Aunque también tú, y lo sabes muy bien, muchas veces has hablado mal de otros.

Búsqueda de la sabiduría

23Todo esto lo examiné con sabiduría, pues me había propuesto ser sabio; pero estaba fuera de mi alcance. 24¡Fuera de mi alcance está todo lo que existe! ¡Es demasiado profundo y nadie puede comprenderlo!

25Me dediqué entonces a adquirir conocimientos, y a estudiar y buscar algunas sabias conclusiones. Y pude darme cuenta de que es malo ser necio, y una locura ser estúpido.

26He encontrado algo que es más amargo que la muerte: la mujer que tiende trampas con el corazón y aprisiona con los brazos. El que agrada a Dios escapará de ella, pero el pecador caerá en sus redes.7.26 Acerca de la mujer que tiende trampas, cf. Pr 5.7.

27En mi intento de encontrar la razón de las cosas, yo, el Predicador, he hallado lo siguiente: 28¡que todavía no he dado con lo que realmente busco! He encontrado un hombre entre mil, pero ni una sola mujer entre todas ellas. 29Solamente he encontrado lo siguiente: que Dios hizo perfecto al hombre, pero este se ha complicado la vida.

8

81¿Quién puede compararse al sabio? ¿Quién conoce el sentido de las cosas? La sabiduría ilumina la cara del hombre; hace que cambie su duro semblante.

La obediencia al rey

2Cumple las órdenes del rey, pues así lo has jurado ante Dios. 3No salgas de su presencia con demasiada rapidez. No tomes parte en asuntos malvados, porque él puede hacer lo que se le antoje. 4La palabra del rey tiene autoridad final, y nadie puede pedirle cuenta de sus actos.

5Al que cumple una orden, no le pasará nada malo, y el que es sabio entiende cuándo y cómo debe cumplirla. 6En realidad, hay un momento y un modo de hacer todo lo que se hace, pero el gran problema del hombre 7es que nunca sabe lo que va a suceder, ni hay nadie que se lo pueda advertir.

Nadie tiene poder sobre la vida y la muerte

8No hay quien tenga poder sobre la vida, como para retenerla, ni hay tampoco quien tenga poder sobre la muerte. No hay quien escape de esta batalla. Al malvado no lo salvará su maldad.

9Todo esto he visto al entregarme de lleno a conocer lo que se hace en este mundo y el poder que el hombre tiene de hacer daño a sus semejantes.

Hay cosas que no tienen sentido

10También he visto que a gente malvada, que se mantuvo alejada del lugar santo, la alaban el día de su entierro; y en la ciudad donde cometió su maldad, nadie después lo recuerda. Y esto no tiene sentido, 11porque al no ejecutarse en seguida la sentencia para castigar la maldad, se provoca que el hombre sólo piense en hacer lo malo. 12¡Así resulta que el que peca y sigue pecando vive muchos años! (Lo que yo sabía es que a los que honran a Dios y guardan reverencia ante él, les va bien; 13y que, por el contrario, a los malvados les va mal y su vida pasa como una sombra porque no muestran reverencia ante Dios.) 14Y así se da en este mundo el caso sin sentido de hombres buenos que sufren como si fueran malos, y de hombres malos que gozan como si fueran buenos. ¡Yo digo que tampoco esto tiene sentido!

15Por eso, me declaro en favor de la alegría. Y lo mejor que puede hacer el hombre en este mundo es comer, beber y divertirse, porque eso es lo único que le queda de su trabajo en los días de vida que Dios le da en este mundo.

16Mientras más me entregué a aprender y a saber y a observar todo lo que se hace en este mundo —llega un momento en que no puede uno dormir a ninguna hora—, 17más cuenta me di de que el hombre no puede comprender lo que Dios hace ni lo que ocurre en este mundo. Por más que luche buscando la respuesta, no la encontrará; aun cuando el sabio diga conocerla, en realidad no ha podido encontrarla.