Dios habla Hoy (DHH)
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Hay que cumplir lo que se promete

51 1 (4.17) Cuando vayas al templo de Dios, cuida tu conducta: en vez de ofrecer sacrificios como la gente tonta que no se da cuenta de que hace mal, acércate dispuesto a obedecer.

2 2 (1) No te apresures, ni con los labios ni con el pensamiento, a hacer promesas a Dios, pues Dios está en el cielo y tú en la tierra. Por eso, habla lo menos que puedas, 3 3 (2) porque por mucho pensar se tienen pesadillas, y por mucho hablar se dicen tonterías.

4 4 (3) Cuando hagas una promesa a Dios, no tardes en cumplirla, porque a él no le agradan los necios. Cumple lo que prometes, 5 5 (4) pues vale más no prometer, que prometer y no cumplir.5.4-5 Acerca de la obligación de cumplir las promesas, cf. Nm 30.3-16; Dt 23.21-23; Eclo 18.22.

6 6 (5) No permitas que tus labios te hagan pecar, y luego digas ante el enviado de Dios5.6 El enviado de Dios: Podría tratarse de un sacerdote o de un funcionario del templo, encargado de velar para que los responsables cumplieran puntualmente sus promesas. que lo hiciste por error. ¿Por qué hacer que Dios se enoje por lo que dices y destruya lo que has hecho? 7 7 (6) Por lo tanto, en medio de tantas pesadillas y de tantas palabras y cosas sin sentido, tú debes mostrar reverencia hacia Dios.

Contradicciones de la vida

8 8 (7) No te sorprendas si en algún país ves que se oprime al pobre y que se hace violencia a la justicia y al derecho, porque a un alto oficial lo encubre otro más alto, y otros más altos oficiales encubren a estos dos. 9 9 (8) ¡Y a eso se le llama progreso del país y estar el rey al servicio del campo!

10 10 (9) El que ama el dinero, siempre quiere más; el que ama las riquezas, nunca cree tener bastante. Esto es también vana ilusión, 11 11 (10) porque mientras más se tiene, más se gasta. ¿Y qué se gana con tener, aparte de contemplar lo que se tiene? 12 12 (11) El que trabaja, coma poco o mucho, siempre duerme a gusto; al rico, en cambio, sus riquezas no lo dejan dormir.

13 13 (12) Una cosa realmente lamentable he visto en este mundo: que el amontonar riquezas va en perjuicio de su dueño, 14 14 (13) pues un mal negocio puede acabar con toda esa riqueza, y si él tiene un hijo, ya no tendrá después nada que dejarle. 15 15 (14) Y tal como vino a este mundo, así se irá: tan desnudo como cuando nació, y sin llevarse nada del fruto de su trabajo. 16 16 (15) Esto es realmente lamentable: que tal como vino al mundo, así también se irá. ¿Y qué sacó de tanto trabajar para nada? 17 17 (16) Para colmo, toda su vida se la pasó en tinieblas, y con muchas molestias, dolores y resentimientos.

18 18 (17) He encontrado que lo mejor y más agradable es comer y beber, y disfrutar del fruto de tanto trabajar en este mundo durante la corta vida que Dios nos da, pues eso es lo que nos ha tocado. 19 19 (18) Por otra parte, a todo aquel a quien Dios da abundantes riquezas, le da también la facultad de comer de ellas y de tomar lo que le corresponde, pues el disfrutar de tanto trabajo viene de parte de Dios. 20 20 (19) Y como Dios le llena de alegría el corazón, no se preocupa mucho por el curso de su vida.

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61En este mundo hay otro mal muy común entre los hombres, según he podido ver: 2Dios les da a algunos abundantes riquezas y esplendor, y nunca les falta nada de lo que desean; pero no les permite gozar de todo ello,6.2 No les permite gozar de todo ello: ya sea a causa de enfermedad o de muerte prematura. Cf. Eclo 30.14-20; Lc 12.20. sino que otros lo disfrutan. ¡Esto es también una ilusión vana y realmente lamentable! 3Un hombre puede tener cien hijos6.3 Cien hijos: En el antiguo Israel se consideraba que los muchos hijos eran una de las mejores bendiciones divinas. Cf. Dt 28.11; Job 1.2; Sal 127.3-5; 128.3,6; Pr 17.6; 31.28. y vivir muchos años; pero por mucho que viva, si no disfruta completamente de lo bueno, y si ni siquiera recibe sepultura, yo sostengo que un niño abortado vale más que ese hombre. 4Pues aunque ese niño se pierda en la nada, en la oscuridad, donde su nombre quedará ignorado, 5y aunque no llegue a ver el sol6.5 Ver el sol: es decir, gozar de la vida en este mundo, donde la luz es agradable (Ec 11.7), en oposición al sheol o Reino de los muertos (véase Sal 6.6 n.), donde los días de oscuridad serán numerosos (Ec 11.8). ni a saber nada, al menos habrá tenido más descanso que aquel hombre, 6el cual podría haber vivido dos mil años y, sin embargo, no disfrutar de sus bienes. Y al fin de cuentas, ¡todos van al mismo lugar!6.6 ¡Todos van al mismo lugar!: Cf. Ec 2.15-16; 3.19-20; 9.5-6.

7El hombre trabaja y trabaja para comer, pero nunca queda satisfecho. 8¿Qué tiene el sabio que no tenga el necio, a no ser sus conocimientos para hacerle frente a la vida?

9Vale más lo que uno ve que lo que se imagina.6.9 Este v. parece sugerir que lo más conveniente es aprovechar las oportunidades que están al alcance de la mano, sin dejarse arrastrar por deseos ilusorios o inalcanzables. Pero también esto es vana ilusión, es querer atrapar el viento. 10Lo que ahora existe, hace mucho que recibió su nombre, y se sabe cuál es. Nadie puede luchar con quien es más poderoso que él. 11Una cosa es cierta: donde abundan las palabras, abundan los disparates; y nada se gana con eso. 12De hecho, nadie sabe lo que es mejor para el hombre durante los contados días de esta vana ilusión que es su vida. Sus días pasarán como una sombra, ¿y quién podrá decirle lo que ha de ocurrir en este mundo después de su muerte?

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Hay que atender a lo más importante

71Vale más la buena fama

que el buen perfume.7.1 Este refrán contiene un juego de palabras con los vocablos hebreos shem (nombre) y shemen (aceite u óleo perfumado); cf. Cnt 1.3. Aquí el buen nombre (es decir, la buena fama) se contrapone al aceite de buena calidad que se utilizaba como perfume en los banquetes y fiestas (Sal 23.5; Am 6.6). Cf. Pr 22.1; Eclo 41.12-13.

Vale más el día en que se muere

que el día en que se nace.

2Vale más ir a un funeral

que ir a divertirse;

pues la muerte es el fin de todo hombre,

y los que viven debieran recordarlo.

3Vale más llorar que reír,

pues podrá hacerle mal al semblante

pero le hace bien al corazón.

4El sabio piensa en la muerte,

pero el necio, en ir a divertirse.

5Vale más oír reprensiones de sabios

que alabanzas de necios.

6Las risas del necio se parecen

al crujir de las zarzas en el fuego,

y también son vana ilusión.

7La violencia entorpece al sabio,

y el soborno corrompe su carácter.

8Vale más terminar un asunto

que comenzarlo.

Vale más ser paciente

que valiente.

9No te dejes llevar por el enojo, porque el enojo es propio de gente necia.

10Nunca te preguntes por qué todo tiempo pasado fue mejor, pues esa no es una pregunta inteligente.

11Buena y provechosa es la sabiduría para los que viven en este mundo, si además va acompañada de una herencia. 12Porque la sabiduría protege lo mismo que el dinero, pero la sabiduría tiene la ventaja de darle vida al sabio.

13Fíjate bien en lo que Dios ha hecho: ¿quién podrá enderezar lo que él ha torcido? 14Cuando te vaya bien, disfruta ese bienestar; pero cuando te vaya mal, ponte a pensar que lo uno y lo otro son cosa de Dios, y que el hombre nunca sabe lo que ha de traerle el futuro.

15Todo esto he visto durante esta vana ilusión que es mi vida: hombres buenos que mueren a pesar de su bondad, y malvados que a pesar de su maldad viven muchos años.

16No hay que pasarse de bueno,

ni tampoco pasarse de listo.

¿Para qué arruinarse uno mismo?

17No hay que pasarse de malo,

ni tampoco pasarse de tonto.

¿Para qué morir antes de tiempo?

18Lo mejor es agarrar bien esto

sin soltar de la mano aquello.

El que honra a Dios

saldrá bien de todas estas cosas.

19Da más fuerza la sabiduría al sabio,

que diez gobernantes a una ciudad.

20Sin embargo, no hay nadie en la tierra tan perfecto que haga siempre el bien y nunca peque.

21No hagas caso de todo lo que se dice, y así no oirás cuando tu siervo hable mal de ti. 22Aunque también tú, y lo sabes muy bien, muchas veces has hablado mal de otros.

Búsqueda de la sabiduría

23Todo esto lo examiné con sabiduría, pues me había propuesto ser sabio; pero estaba fuera de mi alcance. 24¡Fuera de mi alcance está todo lo que existe! ¡Es demasiado profundo y nadie puede comprenderlo!

25Me dediqué entonces a adquirir conocimientos, y a estudiar y buscar algunas sabias conclusiones. Y pude darme cuenta de que es malo ser necio, y una locura ser estúpido.

26He encontrado algo que es más amargo que la muerte: la mujer que tiende trampas con el corazón y aprisiona con los brazos. El que agrada a Dios escapará de ella, pero el pecador caerá en sus redes.7.26 Acerca de la mujer que tiende trampas, cf. Pr 5.7.

27En mi intento de encontrar la razón de las cosas, yo, el Predicador, he hallado lo siguiente: 28¡que todavía no he dado con lo que realmente busco! He encontrado un hombre entre mil, pero ni una sola mujer entre todas ellas. 29Solamente he encontrado lo siguiente: que Dios hizo perfecto al hombre, pero este se ha complicado la vida.