Dios habla Hoy (DHH)
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41Dirigí luego mi atención a los actos de opresión que se cometen en este mundo. Y vi que los oprimidos lloran, pero no hay quien los consuele; sus opresores les hacen violencia, pero no hay quien los consuele. 2Por eso consideré más felices a los que ya han muerto que a los que aún viven; 3aunque en mejores condiciones que estos dos están los que aún no han nacido, pues todavía no han visto la maldad que se comete en este mundo.

4Vi también que el mucho trabajar y el éxito en una empresa provocan la envidia de unos contra otros, y esto también es vana ilusión y querer atrapar el viento.

5La gente dice: «El necio se cruza de brazos y se destruye a sí mismo.» 6Pero yo digo: «Más vale un puñado de descanso que dos de fatiga por querer atrapar el viento.»

7Al volverme hacia otro lado, vi otra vana ilusión en este mundo: 8un hombre solo, sin amigos ni hijos ni hermanos, que jamás se toma un momento de descanso y que nunca se cansa de contemplar sus riquezas, ni se pregunta: «¿Y para quién trabajo tanto? ¿Para qué me niego el bienestar?» Pues también esto es vana ilusión y una pesada carga.

La unión hace la fuerza

9Más valen dos que uno, pues mayor provecho obtienen de su trabajo. 10Y si uno de ellos cae, el otro lo levanta. ¡Pero ay del que cae estando solo, pues no habrá quien lo levante! 11Además, si dos se acuestan juntos, uno a otro se calientan; pero uno solo, ¿cómo va a entrar en calor? 12Uno solo puede ser vencido, pero dos podrán resistir. Y además, la cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente.

La sabiduría no está en la edad

13Por otra parte, más vale el joven pobre pero sabio que el rey viejo pero necio, porque este ya no admite consejos. 14-15Aunque el joven que luego reinará en lugar de ese rey haya llegado de la cárcel al trono, o haya subido de la pobreza al reinado, he visto a la gente de este mundo darle su apoyo. 16Y aunque es incontable el pueblo sobre el cual reinará, ni a ellos ni a sus descendientes los dejará contentos. Y también esto es vana ilusión y querer atrapar el viento.

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Hay que cumplir lo que se promete

51 1 (4.17) Cuando vayas al templo de Dios, cuida tu conducta: en vez de ofrecer sacrificios como la gente tonta que no se da cuenta de que hace mal, acércate dispuesto a obedecer.

2 2 (1) No te apresures, ni con los labios ni con el pensamiento, a hacer promesas a Dios, pues Dios está en el cielo y tú en la tierra. Por eso, habla lo menos que puedas, 3 3 (2) porque por mucho pensar se tienen pesadillas, y por mucho hablar se dicen tonterías.

4 4 (3) Cuando hagas una promesa a Dios, no tardes en cumplirla, porque a él no le agradan los necios. Cumple lo que prometes, 5 5 (4) pues vale más no prometer, que prometer y no cumplir.5.4-5 Acerca de la obligación de cumplir las promesas, cf. Nm 30.3-16; Dt 23.21-23; Eclo 18.22.

6 6 (5) No permitas que tus labios te hagan pecar, y luego digas ante el enviado de Dios5.6 El enviado de Dios: Podría tratarse de un sacerdote o de un funcionario del templo, encargado de velar para que los responsables cumplieran puntualmente sus promesas. que lo hiciste por error. ¿Por qué hacer que Dios se enoje por lo que dices y destruya lo que has hecho? 7 7 (6) Por lo tanto, en medio de tantas pesadillas y de tantas palabras y cosas sin sentido, tú debes mostrar reverencia hacia Dios.

Contradicciones de la vida

8 8 (7) No te sorprendas si en algún país ves que se oprime al pobre y que se hace violencia a la justicia y al derecho, porque a un alto oficial lo encubre otro más alto, y otros más altos oficiales encubren a estos dos. 9 9 (8) ¡Y a eso se le llama progreso del país y estar el rey al servicio del campo!

10 10 (9) El que ama el dinero, siempre quiere más; el que ama las riquezas, nunca cree tener bastante. Esto es también vana ilusión, 11 11 (10) porque mientras más se tiene, más se gasta. ¿Y qué se gana con tener, aparte de contemplar lo que se tiene? 12 12 (11) El que trabaja, coma poco o mucho, siempre duerme a gusto; al rico, en cambio, sus riquezas no lo dejan dormir.

13 13 (12) Una cosa realmente lamentable he visto en este mundo: que el amontonar riquezas va en perjuicio de su dueño, 14 14 (13) pues un mal negocio puede acabar con toda esa riqueza, y si él tiene un hijo, ya no tendrá después nada que dejarle. 15 15 (14) Y tal como vino a este mundo, así se irá: tan desnudo como cuando nació, y sin llevarse nada del fruto de su trabajo. 16 16 (15) Esto es realmente lamentable: que tal como vino al mundo, así también se irá. ¿Y qué sacó de tanto trabajar para nada? 17 17 (16) Para colmo, toda su vida se la pasó en tinieblas, y con muchas molestias, dolores y resentimientos.

18 18 (17) He encontrado que lo mejor y más agradable es comer y beber, y disfrutar del fruto de tanto trabajar en este mundo durante la corta vida que Dios nos da, pues eso es lo que nos ha tocado. 19 19 (18) Por otra parte, a todo aquel a quien Dios da abundantes riquezas, le da también la facultad de comer de ellas y de tomar lo que le corresponde, pues el disfrutar de tanto trabajo viene de parte de Dios. 20 20 (19) Y como Dios le llena de alegría el corazón, no se preocupa mucho por el curso de su vida.

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61En este mundo hay otro mal muy común entre los hombres, según he podido ver: 2Dios les da a algunos abundantes riquezas y esplendor, y nunca les falta nada de lo que desean; pero no les permite gozar de todo ello,6.2 No les permite gozar de todo ello: ya sea a causa de enfermedad o de muerte prematura. Cf. Eclo 30.14-20; Lc 12.20. sino que otros lo disfrutan. ¡Esto es también una ilusión vana y realmente lamentable! 3Un hombre puede tener cien hijos6.3 Cien hijos: En el antiguo Israel se consideraba que los muchos hijos eran una de las mejores bendiciones divinas. Cf. Dt 28.11; Job 1.2; Sal 127.3-5; 128.3,6; Pr 17.6; 31.28. y vivir muchos años; pero por mucho que viva, si no disfruta completamente de lo bueno, y si ni siquiera recibe sepultura, yo sostengo que un niño abortado vale más que ese hombre. 4Pues aunque ese niño se pierda en la nada, en la oscuridad, donde su nombre quedará ignorado, 5y aunque no llegue a ver el sol6.5 Ver el sol: es decir, gozar de la vida en este mundo, donde la luz es agradable (Ec 11.7), en oposición al sheol o Reino de los muertos (véase Sal 6.6 n.), donde los días de oscuridad serán numerosos (Ec 11.8). ni a saber nada, al menos habrá tenido más descanso que aquel hombre, 6el cual podría haber vivido dos mil años y, sin embargo, no disfrutar de sus bienes. Y al fin de cuentas, ¡todos van al mismo lugar!6.6 ¡Todos van al mismo lugar!: Cf. Ec 2.15-16; 3.19-20; 9.5-6.

7El hombre trabaja y trabaja para comer, pero nunca queda satisfecho. 8¿Qué tiene el sabio que no tenga el necio, a no ser sus conocimientos para hacerle frente a la vida?

9Vale más lo que uno ve que lo que se imagina.6.9 Este v. parece sugerir que lo más conveniente es aprovechar las oportunidades que están al alcance de la mano, sin dejarse arrastrar por deseos ilusorios o inalcanzables. Pero también esto es vana ilusión, es querer atrapar el viento. 10Lo que ahora existe, hace mucho que recibió su nombre, y se sabe cuál es. Nadie puede luchar con quien es más poderoso que él. 11Una cosa es cierta: donde abundan las palabras, abundan los disparates; y nada se gana con eso. 12De hecho, nadie sabe lo que es mejor para el hombre durante los contados días de esta vana ilusión que es su vida. Sus días pasarán como una sombra, ¿y quién podrá decirle lo que ha de ocurrir en este mundo después de su muerte?