Dios habla Hoy (DHH)
1

Todo es vana ilusión

11-2Estos son los dichos del Predicador, hijo de David, que reinó en Jerusalén.

¡Vana ilusión, vana ilusión!1.1-2 ¡Vana ilusión!: La expresión hebrea, traducida habitualmente por vanidad de vanidades, equivale a un superlativo.

¡Todo es vana ilusión!

3¿Qué provecho saca el hombre

de tanto trabajar en este mundo?

4Unos nacen, otros mueren,

pero la tierra jamás cambia.

5Sale el sol, se oculta el sol,

y vuelve pronto a su lugar

para volver a salir.

6Sopla el viento hacia el sur,

y gira luego hacia el norte.

¡Gira y gira el viento!

¡Gira y vuelve a girar!

7Los ríos van todos al mar,

pero el mar nunca se llena;

y vuelven los ríos a su origen

para recorrer el mismo camino.

8No hay nadie capaz de expresar

cuánto aburren todas las cosas;

nadie ve ni oye lo suficiente

como para quedar satisfecho.

9Nada habrá que antes no haya habido;

nada se hará que antes no se haya hecho.

¡Nada hay nuevo en este mundo!

10Nunca faltará quien diga:

«¡Esto sí que es algo nuevo!»

Pero aun eso ya ha existido

siglos antes de nosotros.

11Las cosas pasadas han caído en el olvido,

y en el olvido caerán las cosas futuras

entre los que vengan después.

Experiencias del Predicador

12Yo, el Predicador, fui rey de Israel en Jerusalén, 13y me entregué de lleno a investigar y estudiar con sabiduría todo lo que se hace en este mundo. ¡Vaya carga pesada que ha puesto Dios sobre los hombres para humillarlos con ella! 14Y pude darme cuenta de que todo lo que se hace en este mundo es vana ilusión, es querer atrapar el viento.

15¡Ni se puede enderezar lo torcido, ni hacer cuentas con lo que no se tiene!

16-17Entonces me dije a mí mismo: «Aquí me tienen, hecho un gran personaje, más sabio que todos los que antes de mí reinaron en Jerusalén; entregado por completo a profundizar en la sabiduría y el conocimiento, y también en la estupidez y la necedad, tan solo para darme cuenta de que también esto es querer atrapar el viento.» 18En realidad, a mayor sabiduría, mayores molestias; cuanto más se sabe, más se sufre.

2

21También me dije a mí mismo: «Ahora voy a hacer la prueba divirtiéndome; voy a darme buena vida.»2.1 «Ahora voy… buena vida.»: El autor no se pregunta por la bondad o maldad moral de los placeres, sino por su capacidad o incapacidad para colmar las aspiraciones más profundas del corazón humano. ¡Pero hasta eso resultó vana ilusión! 2Y concluí que la risa es locura y que el placer de nada sirve.

3Con mi mente bajo el control de la sabiduría, quise probar el estímulo del vino, y me entregué a él para saber si eso es lo que más le conviene al hombre2.3 Lo que más le conviene al hombre: En esta expresión se resume el objeto de la «investigación» llevada a cabo por el Eclesiastés y que lo lleva a extraer la conclusión formulada en Ec 2.24; 3.12-13,22; 5.18; 8.15; 9.7-10. durante sus contados días en este mundo.

4Realicé grandes obras; me construí palacios; tuve mis propios viñedos. 5Cultivé mis propios huertos y jardines, y en ellos planté toda clase de árboles frutales. 6Construí represas de agua para regar los árboles plantados; 7compré esclavos y esclavas, y aun tuve criados nacidos en mi casa; también tuve más vacas y ovejas que cualquiera otro antes de mí en Jerusalén. 8Junté montones de oro y plata, tesoros que antes fueron de otros reyes y de otras provincias. Tuve cantores y cantoras, placeres humanos y concubina tras concubina.

2.4-8
1~R 4—10

9Fui un gran personaje, y llegué a tener más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén. Además de eso, la sabiduría no me abandonaba. 10Nunca me negué ningún deseo; jamás me negué ninguna diversión. Gocé de corazón con todos mis trabajos, y ese gozo fue mi recompensa.

11Me puse luego a considerar mis propias obras y el trabajo que me había costado realizarlas, y me di cuenta de que todo era vana ilusión, un querer atrapar el viento, y de que no hay nada de provecho en este mundo.

12Después me puse a reflexionar sobre la sabiduría, la estupidez y la necedad: ¿Qué más podrá hacer el que reine después de mí, sino lo que ya antes ha sido hecho? 13Y encontré que es más provechosa la sabiduría que la necedad, así como es más provechosa la luz que la oscuridad.

14El sabio usa bien los ojos, pero el necio anda a oscuras. Sin embargo, me di cuenta de que a todos les espera lo mismo, 15y me dije: «Lo que le espera al necio también me espera a mí, así que de nada me sirve tanta sabiduría. ¡Hasta eso es vana ilusión! 16Porque nunca nadie se acordará ni del sabio ni del necio; con el correr del tiempo todo se olvida, y sabios y necios mueren por igual.»

17Llegué a odiar la vida, pues todo lo que se hace en este mundo resultaba en contra mía. Realmente, todo es vana ilusión, ¡es querer atrapar el viento! 18Llegué a odiar también todo el trabajo que había realizado en este mundo, pues todo ello tendría que dejárselo a mi sucesor. 19Y una cosa era segura: que él, ya fuera sabio o necio, se adueñaría de todo lo que con tanto trabajo y sabiduría logré alcanzar en este mundo. ¡Y esto también es vana ilusión!

20Al ver lo que yo había hecho en este mundo, lamenté haber trabajado tanto, 21pues hay quien pone sabiduría, conocimientos y experiencia en su trabajo, tan solo para dejárselo todo a quien no trabajó para obtenerlo. ¡Y también esto es vana ilusión y una gran injusticia!

22En fin, ¿qué saca el hombre de tanto trabajar y de tanto preocuparse en este mundo? 23Toda su vida es de sufrimientos, es una carga molesta; ni siquiera de noche descansa su mente. ¡Y esto también es vana ilusión!

24Lo mejor que puede hacer el hombre es comer y beber, y disfrutar del fruto de su trabajo, pues he encontrado que también esto viene de parte de Dios. 25Porque, ¿quién puede comer, o gozar, si no es por él? 26De hecho, Dios da sabiduría, conocimiento y alegría a quien él mira con buenos ojos; pero al que peca le deja la carga de prosperar y amontonar tesoros para luego dárselos a quien él mira con buenos ojos. ¡También esto es vana ilusión y querer atrapar el viento!