Dios habla Hoy (DHH)
30

Condiciones para la restauración y la bendición

301»Cuando les sobrevenga a ustedes todo lo que les he anunciado, la bendición y la maldición que les he dado a elegir, y reflexionen sobre ellas en las naciones donde el Señor su Dios los arroje, 2si se vuelven al Señor y lo obedecen de todo corazón y con toda su alma, ustedes y los hijos de ustedes, como yo se lo ordeno ahora, 3entonces el Señor su Dios cambiará la suerte de ustedes y les tendrá compasión. Los reunirá otra vez de entre los países donde antes los arrojó, 4y aunque los desterrados de ustedes estén esparcidos por los lugares más lejanos del mundo, de allá los hará venir el Señor su Dios, y hasta allá irá a buscarlos. 5El Señor los hará volver de nuevo al país que los antepasados de ustedes ocuparon, y ustedes volverán a ocuparlo; los hará prosperar y les dará más hijos que a sus antepasados. 6Pondrá la marca de la alianza en el corazón de ustedes y en el de sus descendientes, para que lo amen con todo su corazón y con toda su alma, a fin de que tengan vida. 7El Señor su Dios hará caer todas estas maldiciones sobre los enemigos de ustedes y sobre los que los persiguieron con odio, 8y ustedes se volverán al Señor y lo obedecerán, y pondrán en práctica todos los mandamientos que yo les ordeno hoy. 9Entonces el Señor les hará prosperar en todo lo que hagan, y en hijos, en crías de ganado y en cosechas; sí, el Señor su Dios volverá a complacerse en hacerles bien, como antes se complacía en hacerlo a los antepasados de ustedes, 10si es que obedecen al Señor su Dios y cumplen sus mandamientos y leyes escritos en este libro de la ley, y se vuelven a él con todo su corazón y con toda su alma.

11»Este mandamiento que hoy les doy no es demasiado difícil para ustedes, ni está fuera de su alcance. 12No está en el cielo, para que se diga: “¿Quién puede subir al cielo por nosotros, para que nos lo traiga y nos lo dé a conocer, y lo pongamos en práctica?” 13Tampoco está del otro lado del mar, para que se diga: “¿Quién cruzará el mar por nosotros, para que nos lo traiga y nos lo dé a conocer, y lo pongamos en práctica?” 14Al contrario, el mandamiento está muy cerca de ustedes; está en sus labios y en su pensamiento, para que puedan cumplirlo.

15»Miren, hoy les doy a elegir entre la vida y el bien, por un lado, y la muerte y el mal, por el otro. 16Si obedecen30.16 Si obedecen: según la versión griega (LXX); en el texto hebreo no aparece esta frase. lo que hoy les ordeno, y aman al Señor su Dios, y siguen sus caminos, y cumplen sus mandamientos, leyes y decretos, vivirán y tendrán muchos hijos, y el Señor su Dios los bendecirá en el país que van a ocupar. 17Pero si no hacen caso de todo esto, sino que se dejan arrastrar por otros dioses para rendirles culto y arrodillarse ante ellos, 18en este mismo momento les advierto que morirán sin falta, y que no estarán mucho tiempo en el país que van a conquistar después de haber cruzado el Jordán. 19En este día pongo al cielo y a la tierra por testigos contra ustedes, de que les he dado a elegir entre la vida y la muerte, y entre la bendición y la maldición. Escojan, pues, la vida, para que vivan ustedes y sus descendientes; 20amen al Señor su Dios, obedézcanlo y séanle fieles, porque de ello depende la vida de ustedes y el que vivan muchos años en el país que el Señor juró dar a Abraham, Isaac y Jacob, antepasados de ustedes.»

31

Josué, sucesor de Moisés

(Nm 27.12-23)

311Moisés habló de nuevo a todo Israel, y dijo lo siguiente:

2«Yo tengo ciento veinte años, y ya no tengo fuerzas para andar de un lado para otro. Además, el Señor me ha dicho que no cruzaré el Jordán. 3Pero el Señor su Dios marchará delante de ustedes, y al paso de ustedes destruirá estas naciones, para que ocupen su territorio. Josué irá al frente de ustedes, como jefe, tal como lo ha dicho el Señor. 4El Señor hará con estas naciones lo mismo que hizo con Sihón y con Og, reyes de los amorreos, y con sus países, a los cuales destruyó.

31.4
Nm 21.21-35
5Y cuando el Señor haga que estas naciones caigan en poder de ustedes, deben hacer con ellas todo lo que les he ordenado. 6Tengan valor y firmeza; no tengan miedo ni se asusten cuando se enfrenten con ellas, porque el Señor su Dios está con ustedes y no los dejará ni los abandonará.»

7Después llamó Moisés a Josué, y le dijo en presencia de todo Israel:

«Ten valor y firmeza, porque tú tienes que llevar esta gente al país que el Señor juró a los antepasados de ustedes que les daría, y tú serás quien los haga tomar posesión. 8El Señor mismo irá delante de ti, y estará contigo; no te abandonará ni te desamparará;

31.8
Jos 1.5
Heb 13.5
por lo tanto, no tengas miedo ni te acobardes.»

Lectura de la ley en el año del perdón de deudas

9Moisés puso esta ley por escrito, y la entregó a los sacerdotes levitas encargados de llevar el arca de la alianza del Señor, y a todos los ancianos de Israel, 10dándoles también esta orden:

«Cada siete años, al llegar el año del perdón de las deudas, durante la fiesta de las Enramadas,

31.10
Dt 16.13-15
11cuando todos los israelitas se reúnan delante del Señor su Dios en el lugar que él haya escogido, se leerá esta ley en presencia de todos ellos. 12Todo el pueblo deberá reunirse, tanto los hombres como las mujeres, y los niños y los extranjeros que vivan en sus ciudades, para que escuchen la lectura de la ley y aprendan a respetar al Señor su Dios, y pongan en práctica todo lo que se dice en ella. 13Así los hijos de ustedes, que nada saben de ella, podrán también oírla y aprenderán a respetar al Señor su Dios durante toda su vida en el país que ustedes van a ocupar después de cruzar el Jordán.»
31.11-13
2~R 23.2
Neh 8.1-8

Últimas instrucciones del Señor a Moisés

14Luego el Señor dijo a Moisés:

«Mira, ya se va acercando la hora de tu muerte; así que llama a Josué, y preséntense los dos en la tienda del encuentro, para que yo le dé mis órdenes.»

Moisés y Josué fueron a la tienda del encuentro, 15y allí se les apareció el Señor en una columna de nube, la cual se colocó sobre la entrada de la tienda. 16Entonces el Señor dijo a Moisés:

«Ya pronto vas a morir, y este pueblo se va a corromper con los dioses del país extranjero que va a ocupar; entonces me abandonará y romperá la alianza que he hecho con él. 17Pero mi furor se encenderá contra ellos, y los abandonaré; no me preocuparé de ellos para nada, y serán tantos los males y aflicciones que les vendrán, que finalmente dirán: “¿No será que estamos sufriendo estos males porque nuestro Dios ya no está con nosotros?” 18Pero cuando llegue ese momento, yo me apartaré de ellos aún más, por todo el mal que habrán hecho y por haber adorado a otros dioses.

19»Ahora pues, escriban este cántico y enséñenselo a los israelitas, para que lo canten y me sirva de testimonio contra ellos. 20Porque cuando yo los haya hecho entrar en la tierra que bajo juramento prometí a sus antepasados, tierra donde la leche y la miel corren como el agua, y cuando hayan comido hasta estar satisfechos y engordar, entonces se irán tras otros dioses y los adorarán, y a mí me despreciarán y romperán mi alianza. 21Pero cuando les vengan muchos males y aflicciones, entonces este cántico será un testimonio contra ellos, pues sus descendientes lo recordarán y lo cantarán; porque ya desde antes de hacerlos entrar en el país que les he prometido, sé muy bien hacia dónde se inclinan sus pensamientos.»

22Aquel mismo día escribió Moisés el cántico, e hizo que los israelitas lo aprendieran.

23A Josué, hijo de Nun, el Señor le dio la siguiente orden:

31.23
Nm 27.23

«Ten valor y firmeza, porque tú eres quien hará entrar a los israelitas en el país que les he prometido, y yo estaré a tu lado.»

24Cuando Moisés terminó de escribir estas leyes en un libro, 25dijo a los levitas encargados de llevar el arca de la alianza del Señor:

26«Tomen este libro de la ley y pónganlo al lado del arca de la alianza del Señor su Dios, para que esté allí como testimonio contra ustedes. 27Porque yo sé que ustedes son un pueblo rebelde y testarudo; y si hoy, que todavía vivo entre ustedes, se han rebelado contra el Señor, ¿qué será después de mi muerte? 28Traigan aquí a todos los ancianos y jefes de sus tribus, para que yo les hable de estas cosas y ponga al cielo y a la tierra como testigos contra ellos. 29Porque yo sé que después de mi muerte se van a corromper y van a dejar el camino que les he ordenado seguir; y sé también que en el futuro les sobrevendrá la desgracia, por hacer lo malo a los ojos del Señor y provocar con ello su enojo.»

Cántico de Moisés

30Entonces Moisés pronunció este cántico, de principio a fin, ante todos los israelitas reunidos:

32

321«Escucha, cielo, que voy a hablar;

atiende, tierra, a mis palabras.

2»Mi enseñanza caerá como la lluvia,

mi discurso será como el rocío,

como llovizna sobre la hierba,

como gotas de agua sobre el pasto.

3»Proclamaré el nombre del Señor:

¡reconozcan la grandeza del Dios nuestro!

4Él es nuestro protector;

sus obras son perfectas,

sus acciones son justas.

Es el Dios de la verdad,

en él no hay injusticia;

¡él es justo y verdadero!

5»Gente malvada y perversa,

que ha ofendido a Dios,

que son indignos de ser sus hijos:

6¿Así es como le pagan al Señor?

Pueblo necio y sin sabiduría,

¿no es él tu padre, tu creador?

¡Él te creó y te dio el ser!

7»Vuelve atrás la mirada,

piensa en los tiempos pasados;

pide a tu padre que te lo diga,

y a los ancianos que te lo cuenten:

8Hubo una vez en que el Altísimo

hizo reparto de hombres y naciones,

y fijó las fronteras de los pueblos.

Pero tomó en cuenta a los israelitas,

9pues la herencia del Señor, la gente suya,

es el pueblo de Jacob.

10Los encontró por el desierto,

por tierras secas y azotadas por el viento;

los envolvió en sus brazos, los instruyó

y los cuidó como a la niña de sus ojos.

11Como águila que revolotea sobre el nido

y anima a sus polluelos a volar,

así el Señor extendió sus alas

y, tomándolos, los llevó a cuestas.

12»El Señor los guió, y nadie más;

¡ningún dios extraño tuvo que ayudarlo!

13Los llevó en marcha triunfal

por las regiones altas del país,

los alimentó con los frutos del campo,

de la roca les dio a beber miel

y del duro pedernal les dio aceite;

14de sus ganados tuvieron leche y cuajada,

y comieron lo mejor de los corderos,

carneros de Basán y machos cabríos;

comieron el mejor grano de trigo

y bebieron el vino, la sangre de las uvas.

15»Pero engordó Jesurún, y dio coces

(tanto engordó que brillaba de gordo),

y abandonó a Dios, su creador;

despreció a su protector y salvador.

16Provocaron los celos y la ira de Dios

al adorar ídolos repugnantes;

17ofrecieron sacrificios a demonios,

a dioses falsos que nunca antes conocieron;

dioses nuevos, recién llegados,

a los que jamás sus padres dieron culto.

18»Olvidaste, Israel, a tu padre y protector;

olvidaste al Dios que te dio la vida.

19Y Dios se enojó al ver esto,

y rechazó a sus hijos y a sus hijas;

20y dijo: “Voy a volverles la espalda,

¡y a ver en qué van a parar!

Realmente son gente malvada,

hijos en los que no se puede confiar.

21Me provocan a celos con un dios que no es dios,

me irritan con sus dioses ilusorios;

¡pues yo los provocaré a celos con un pueblo que no es pueblo,

los haré enojar con un pueblo que no quiere entender!

22Mi furor se ha encendido como un fuego,

y arderá hasta las regiones más profundas;

consumirá la tierra y sus frutos,

pondrá fuego a las bases de los montes.

23Sobre ellos lanzaré todos los males,

contra ellos lanzaré todas mis flechas;

24morirán de hambre y de fiebre;

una amarga peste los destruirá;

mandaré contra ellos fieras salvajes

y serpientes venenosas.

25En las calles caerán sus hijos a filo de espada,

y en las casas reinará el espanto;

morirán muchachos y muchachas,

ancianos y niños de pecho.

26»”Yo había pensado dispersarlos

y borrar de la tierra su memoria,

27pero no quise soportar las burlas del enemigo;

no quise que se jactaran mis adversarios

y que dijeran: No fue el Señor quien hizo esto;

lo hicimos nosotros con nuestro poder.”

28»Israel es un pueblo que ha perdido el juicio;

¡no tiene entendimiento!

29Si fueran sabios, lo entenderían;

comprenderían en qué van a parar.

30¿Cómo es que uno solo hizo huir a mil?

¿Y cómo es que dos pusieron en fuga a diez mil?

¡Tan solo porque el Señor, su protector,

decidió entregarlos al enemigo!

31»Bien saben nuestros enemigos

que su protector no puede compararse al nuestro.

32Ellos son cual viñedos corruptos,

descendientes de Sodoma y de Gomorra,

que producen uvas amargas y venenosas;

33su vino es veneno de víboras,

¡veneno mortal de serpientes!

34»“Todo esto me lo estoy reservando;

lo estoy guardando como un tesoro,

35para el día en que me vengue32.35 Para el día en que me vengue: según un ms. y la versión griega (LXX); heb. mía es la venganza. y les dé su merecido,

para cuando llegue el momento de su caída.

Ya está cerca el día de su destrucción,

¡ya se les acerca la hora!”

36»El Señor saldrá en defensa de su pueblo

cuando vea que le faltan las fuerzas;

el Señor se compadecerá de sus siervos

cuando vea que ya no quedan ni débiles ni fuertes.

37Entonces les dirá: “¿Dónde están sus dioses,

esos protectores en los que confiaban,

38esos que comían la grasa de sus sacrificios

y bebían el vino que les ofrecían?

¡Que se levanten a ayudarlos!

¡Que vengan a protegerlos!

39Yo soy el único Dios;

no hay otros dioses fuera de mí.

Yo doy la vida, y la quito;

yo causo la herida, y la curo.

¡No hay quien se libre de mi poder!

40Levanto mi mano al cielo,

y juro por mi eternidad

41que cuando afile mi brillante espada

y comience a impartir justicia,

me vengaré de mis enemigos.

¡Daré su merecido a los que me odian!

42Empaparé en sangre mis flechas,

y mi espada acabará con ellos;

¡sangre de heridos y de prisioneros!,

¡de los jefes enemigos, de largas melenas!”

43»¡Alégrense, naciones, con el pueblo de Dios!

¡Él vengará la muerte de sus siervos,

tomará venganza de sus enemigos

y perdonará a su país y a su pueblo!»

Últimas instrucciones de Moisés

44-45Moisés se presentó ante todo el pueblo de Israel y, junto con Josué, hijo de Nun, pronunció este cántico de principio a fin. 46Después dijo a los israelitas:

«Piensen bien en todo lo que hoy les he dicho, y ordenen a sus hijos que pongan en práctica todos los términos de esta ley. 47Porque no es algo que ustedes puedan tomar a la ligera; esta ley es vida para ustedes, y por ella vivirán más tiempo en la tierra que está al otro lado del río Jordán, de la cual van a tomar posesión.»

Dios permite a Moisés ver la tierra prometida

48Aquel mismo día el Señor se dirigió a Moisés y le dijo:

49«Ve a las montañas de Abarim y sube al monte Nebo, que está en territorio moabita, frente a Jericó, y mira desde allí la tierra de Canaán, la cual voy a dar en propiedad a los israelitas. 50Allí, en ese monte al que vas a subir, morirás e irás a reunirte con los tuyos, tal como tu hermano Aarón, que murió en el monte Hor y fue a reunirse con los suyos. 51Ustedes dos me fueron infieles delante de los israelitas, cuando estaban en las aguas de Meribá-cadés, en el desierto de Sin, pues no me honraron delante de ellos. 52Por lo tanto, vas a contemplar desde lejos la tierra que voy a dar a los israelitas, pero no entrarás en ella.»