Dios habla Hoy (DHH)
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La visión de los cuatro monstruos

71Una noche, durante el primer año del reinado de Belsasar en Babilonia, Daniel tuvo un sueño y visiones. En cuanto se despertó, puso por escrito las cosas principales que había soñado. Esto es lo que escribió:

2«Yo veía en mi sueño que los cuatro vientos soplaban y agitaban las aguas del gran mar.7.2 El gran mar alborotado por los vientos es el caos primitivo de los antiguos relatos de creación (Gn 1.2). De este modo, la visión se remonta hasta el comienzo de la historia humana, a fin de abarcarla desde el principio hasta el fin (cf. v. 22). 3De repente, cuatro enormes monstruos,7.3 Cuatro enormes monstruos: La representación simbólica de reinos o naciones con figuras de animales (cf. v. 17) es bastante frecuente y aparece en distintas culturas. Estos cuatro animales de aspecto monstruoso corresponden a los cuatro metales de la estatua descrita en Dn 2.31-35. diferentes uno del otro, salieron del mar. 4El primero se parecía a un león, pero tenía alas de águila. Mientras yo lo estaba mirando, le arrancaron las alas, lo levantaron del suelo y lo apoyaron sobre sus patas traseras, poniéndolo de pie como un hombre, y su cerebro se convirtió en el de un ser humano.

5»El segundo se parecía a un oso, alzado más de un lado que de otro, el cual tenía tres costillas entre los dientes; y oí que le decían: “¡Anda, come toda la carne que puedas!”

6»El tercero se parecía a un leopardo, pero con cuatro alas en la espalda; también vi que tenía cuatro cabezas y que se le entregaba el poder.

7»El cuarto monstruo que vi en mis visiones era terrible, espantoso, y de una fuerza extraordinaria. Tenía grandes dientes de hierro; todo lo devoraba y destrozaba, y pisoteaba las sobras. Era un monstruo diferente de todos los que yo había visto en mi sueño, y tenía diez cuernos en la cabeza.7.7 En el antiguo Oriente, los cuernos simbolizaban la fuerza. De ahí la aptitud de este símbolo para representar a los reyes (v. 24). Cf. Ap 12.3; 13.1.

8»Mientras yo estaba mirando los cuernos, vi que de entre ellos salía otro cuerno más pequeño, y entonces le arrancaron tres cuernos para dejar lugar al último que le había salido, el cual tenía ojos como los de un ser humano y una boca que hablaba con mucha arrogancia.

El juicio de Dios

9»Seguí mirando,

hasta que fueron puestos unos tronos

y un Anciano7.9 Un Anciano: Se refiere a Dios, el Juez universal que va a juzgar a los reinos de este mundo. se sentó.

Su vestido era blanco como la nieve,

y su cabello como lana limpia.

El trono y sus ruedas eran llamas de fuego,

10y un río de fuego salía de delante de él.

Miles y miles le servían,

y millones y millones estaban de pie en su presencia.

El tribunal dio principio a la sesión,

y los libros fueron abiertos.7.10 En estos libros están anotadas las acusaciones y en ellos van a quedar registradas las sentencias.

11»Yo estaba mirando, atraído por las cosas tan arrogantes que el cuerno pequeño decía; y mientras estaba mirando, mataron al monstruo y lo despedazaron, y luego lo echaron al fuego para que se quemara. 12También a los otros monstruos se les quitó el poder, pero los dejaron seguir viviendo hasta que les llegara su hora.

13»Yo seguía viendo estas visiones en la noche. De pronto:

»Vi que venía entre las nubes

alguien parecido a un hijo de hombre,7.13 Alguien parecido a un hijo de hombre: Nótese la dimensión colectiva que tiene esta misteriosa figura, ya que el reino que le es conferido lo reciben también los santos del Altísimo (vv. 18,27). En el NT el Hijo del hombre se usará como título mesiánico. Cf. Mt 24.30; 26.64; Mc 13.26; 14.62; Lc 21.27; Ap 1.7,13; 14.14.

el cual fue a donde estaba el Anciano;

y le hicieron acercarse a él.

14Y le fue dado el poder, la gloria y el reino,

y gente de todas las naciones y lenguas le servían.

Su poder será siempre el mismo,

y su reino jamás será destruido.

15»Yo, Daniel, sentí que el terror se apoderaba de mí; y muy preocupado por todo lo que había visto, 16me acerqué a uno de los que estaban allí de pie, y le pedí que me explicara todo aquello. Él aceptó explicármelo, y me dijo: 17“Estos cuatro monstruos son cuatro reyes que dominarán el mundo.7.17 Dominarán el mundo:otra posible traducción: se levantarán de la tierra. Cf. Ap 7.1 18Pero después el reino será entregado al pueblo del Dios altísimo,7.18 Pueblo del Dios altísimo: lit. los santos del Altísimo. Algunos intérpretes han visto en esta expresión una referencia a los ángeles; pero en realidad se trata de seres humanos, ya que han sido perseguidos y muchos de ellos han padecido incluso el martirio (cf. v. 25). y será suyo por toda la eternidad.”

19»Yo quería saber más acerca del cuarto monstruo, que era tan diferente de los otros, pues su aspecto era horrible: tenía dientes de hierro y garras de bronce; todo lo devoraba y destrozaba, y pisoteaba las sobras. 20También quería yo saber más acerca de sus diez cuernos, y del cuerno pequeño que tenía ojos y una boca que hablaba con mucha arrogancia, pues hasta parecía más grande que los otros cuernos, y tres cuernos habían caído para dejarle lugar. 21Entonces vi que este cuerno luchaba contra el pueblo de Dios, y lo vencía, 22hasta que llegó el Anciano e hizo justicia al pueblo del Dios altísimo, pues se había cumplido el tiempo para que el pueblo de Dios tomara posesión del reino. 23Y dijo:

»“El cuarto monstruo será un cuarto reino

que habrá sobre la tierra,

diferente de todos los demás.

Devorará toda la tierra,

la pisoteará y la destrozará.

24Los diez cuernos son diez reyes

que reinarán en ese reino.

Después de ellos subirá otro al poder,

que será muy diferente de los primeros

y que derribará a tres de estos reyes.

25Insultará al Dios altísimo

e irá acabando con su pueblo;

tratará de cambiar la ley de Dios y las fiestas religiosas,

y el pueblo de Dios estará bajo su poder

durante tres años y medio.

26Pero el tribunal celebrará un juicio,

y se le arrebatará el poder,

dejándolo completamente destruido.

27Y el reino, el poder y la gloria

de todos los reinos de la tierra

serán dados al pueblo del Dios altísimo.

Su reino permanecerá para siempre,

y todos los pueblos de la tierra

le servirán y le obedecerán.”

28»Este es el final del relato. Y yo, Daniel, me quedé muy preocupado y me puse pálido; pero no dije nada a nadie sobre este asunto.»