Dios habla Hoy (DHH)
3

31»”Señor todopoderoso, Dios de Israel, con el alma afligida y el espíritu abatido clamamos a ti. 2¡Escúchanos, Señor, y ten misericordia, porque hemos pecado contra ti! 3Tú estás sentado para siempre en tu trono, y nosotros estamos continuamente a punto de morir. 4Señor todopoderoso, Dios de Israel, escucha las súplicas de los israelitas condenados a muerte y de los hijos de los que pecaron contra ti y no te hicieron caso, a ti, su Dios y Señor, por lo que nos vinieron tantos males. 5No te acuerdes de las maldades de nuestros antepasados; acuérdate ahora, más bien, de tu poder y de tu nombre. 6Tú eres el Señor nuestro Dios, y nosotros, Señor, te alabaremos. 7Tú has hecho que sintamos reverencia hacia ti, para que te invoquemos. Nosotros te alabaremos ahora que estamos en el destierro, pues hemos alejado de nuestro corazón toda la maldad de nuestros antepasados que pecaron contra ti. 8Ahora estamos desterrados en este lugar adonde nos dispersaste, cubiertos de injurias y maldiciones, y sufriendo el castigo por todas las maldades de nuestros antepasados,

3.8
Lm 3.7
los cuales te abandonaron, Señor, Dios nuestro.”»

Alabanza de la sabiduría que se encuentra en la ley

9Escucha, Israel, la instrucción que da vida;

pon atención y conoce la sabiduría.

10¿Por qué te encuentras, Israel, en un país enemigo,

envejeciendo en tierra extraña,

11manchándote con el contacto de los muertos,

en compañía de los que van al reino de la muerte?

12¡Porque abandonaste el manantial de la sabiduría!

13Si hubieras seguido el camino que Dios te señaló,

vivirías eternamente en paz.

14Aprende dónde está el saber, dónde la fuerza,

dónde el conocimiento,

y sabrás dónde está la larga vida,

dónde la luz para los ojos y la paz.

15Pero, ¿quién ha descubierto dónde está?

¿Quién ha llegado hasta el lugar donde se guarda?

3.15
Cf.

16¿Dónde están los que gobiernan las naciones?

¿Dónde los que doman las fieras de la tierra

17o se divierten con las aves del cielo?

¿Dónde están los que amontonan oro y plata,

cosas en que confían los hombres,

los que tienen posesiones sin límite?

18¿Dónde están los que trabajan la plata con paciencia,

sin que nadie conozca el secreto de su trabajo?

19Todos han desaparecido, han muerto,

y en lugar de ellos otros han venido.

20Gente más joven ha visto la luz del día

y vive en el mundo.

Pero no saben el camino de la sabiduría,

21no conocen sus senderos

ni han podido alcanzarla.

Sus hijos han quedado lejos del camino.

22De ella no se supo nada en Canaán,

ni fue vista en Temán.

23Los descendientes de Agar,

que buscan la ciencia aquí en la tierra,

los comerciantes de Madián3.23 Madián: texto probable. Gr. Merrán. y de Temá,3.23 Temá: texto probable. Gr. Temán.

los narradores de fábulas, los que buscan la ciencia,

no han conocido el camino de la sabiduría

ni han tenido noción de sus senderos.

24¡Qué grande, Israel, es el templo de Dios,

qué extenso el lugar de su dominio!

25¡Grande, sin límites, alto e inmenso!

26Allí nacieron en tiempos antiguos los gigantes,

3.26
Gn 6.1-4
Dt 2.10

hombres famosos, de alta estatura,

expertos en la guerra.

27Pero Dios no los escogió a ellos

ni les mostró el camino de la sabiduría.

28Y por no tener inteligencia, perecieron;

perecieron por su insensatez.

29¿Quién subió al cielo, y adueñándose de la sabiduría

la hizo bajar de las nubes?

30¿Quién cruzó el mar para descubrirla

y traerla, pagándola a precio de oro fino?

31Nadie conoce su camino

ni tiene idea de su sendero.

3.29-31
Dt 30.12-13
Job 28.12-14,20-21

32Pero Dios, que todo lo sabe, la conoce;

él con su inteligencia la ha encontrado.

Él fue quien afirmó la tierra para siempre

y la llenó de ganado.

3.32-35
Job 28.23-27
Pr 8.22-31

33Cuando él envía la luz, ella va;

cuando la llama, obedece temblando.

34Las estrellas brillan en su puesto de guardia,

llenas de alegría.

35Cuando él las llama, responden: «¡Aquí estamos!»

y brillan alegres para su creador.

36Él es nuestro Dios;

no hay nadie igual a él.

37Él halló todos los caminos de la sabiduría,

y la ha dado a Jacob, su siervo,

a Israel, a quien ama.

3.37

38Así apareció en la tierra la sabiduría

y ha vivido con los hombres.

1

Saludo

11Esta es la revelación que Dios hizo a Jesucristo, para que él mostrara a sus siervos lo que pronto ha de suceder. Jesucristo lo ha dado a conocer enviando su ángel a su siervo Juan, 2el cual ha dicho la verdad de todo lo que vio, y es testigo del mensaje de Dios confirmado por Jesucristo.

3Dichoso el que lee y dichosos los que escuchan la lectura de este mensaje profético, y hacen caso de lo que aquí está escrito, porque ya se acerca el tiempo.

4Juan saluda a las siete1.4 Siete: El número siete es símbolo de totalidad y perfección; las siete iglesias representan a todas las iglesias. iglesias de la provincia de Asia. Reciban ustedes gracia y paz de parte del que es y era y ha de venir,1.4 El que es y era y ha de venir: alusión al nombre divino revelado en Ex 3.14-15. y de parte de los siete espíritus1.4 Los siete espíritus: Cf. Ap 3.1; 4.5; 5.6. La mención de los siete espíritus junto con el Padre y con Jesucristo sugiere que estos espíritus simbolizan al Espíritu de Dios en sus múltiples manifestaciones (cf. Is 11.2). que están delante de su trono, 5y también de parte de Jesucristo, testigo fiel, que fue el primero en resucitar y tiene autoridad sobre los reyes de la tierra. Cristo nos ama, y nos ha librado de nuestros pecados derramando su sangre, 6y ha hecho de nosotros un reino; nos ha hecho sacerdotes al servicio de su Dios y Padre. ¡Que la gloria y el poder sean suyos para siempre! Amén.

7¡Cristo viene en las nubes!

Todos lo verán,

incluso los que lo traspasaron;

y todos los pueblos del mundo

harán duelo por él.

1.7
Cf.

Sí, amén.

8«Yo soy el alfa y la omega,»1.8 Alfa y la omega son, respectivamente, la primera y la última letra del alfabeto griego, y la frase equivale a decir el principio y el fin (cf. Ap 21.6; 22.13). dice el Señor, el Dios todopoderoso, el que es y era y ha de venir.

Visión preparatoria

9Yo, Juan, soy hermano de ustedes, y por mi unión con Jesús tengo parte con ustedes en el reino de Dios, en los sufrimientos y en la fortaleza para soportarlos. Por haber anunciado el mensaje de Dios confirmado por Jesús, me encontraba yo en la isla llamada Patmos. 10Y sucedió que en el día del Señor1.10 Día del Señor: el primer día de la semana, es decir, el domingo; cf. Jn 20.19; Hch 20.7. quedé bajo el poder del Espíritu, y oí detrás de mí una fuerte voz, como un toque de trompeta, 11que me decía: «Escribe en un libro lo que ves, y mándalo a las siete iglesias de la provincia de Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea.»

12Me volví para ver de quién era la voz que me hablaba; y al hacerlo vi siete candelabros de oro, 13y en medio de los siete candelabros vi a alguien que parecía ser un hijo de hombre,1.13 Un hijo de hombre: Ap 14.14; cf. Dn 7.13. Véase Hijo del hombre en el Índice temático. vestido con una ropa que le llegaba hasta los pies y con un cinturón de oro a la altura del pecho. 14Sus cabellos eran blancos como la lana,1.14 Sus cabellos eran blancos como la lana: Cf. Dn 7.9. o como la nieve, y sus ojos parecían llamas de fuego. 15Sus pies brillaban como bronce pulido, fundido en un horno; y su voz era tan fuerte como el ruido de una cascada.

1.13-15
Cf.
16En su mano derecha tenía siete estrellas, y de su boca salía una aguda espada de dos filos. Su cara era como el sol cuando brilla en todo su esplendor.

17Al verlo, caí a sus pies como muerto. Pero él, poniendo su mano derecha sobre mí, me dijo: «No tengas miedo; yo soy el primero y el último,

1.17
Cf.
18y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre. Yo tengo las llaves del reino de la muerte. 19Escribe lo que has visto: lo que ahora hay y lo que va a haber después. 20Este es el secreto de las siete estrellas que has visto en mi mano derecha, y de los siete candelabros de oro: las siete estrellas representan a los ángeles de las siete iglesias, y los siete candelabros representan a las siete iglesias.