Dios habla Hoy (DHH)
9

Nadie escapa al juicio del Señor

91Vi al Señor, que estaba junto al altar y me decía:

«Golpea los capiteles hasta que tiemblen los umbrales;

¡que caigan hechos pedazos sobre la gente!

A quienes queden vivos, los mataré a filo de espada:

aunque traten de huir, ni uno solo se salvará;

2aunque se escondan en las profundidades de la tierra,

de allí los sacaré;

aunque suban a las alturas de los cielos,

de allí los haré bajar.

3Si se esconden en la cumbre del monte Carmelo,

aun allá los iré a buscar;

si se esconden de mí en el fondo del mar,

mandaré al monstruo marino9.3 Monstruo marino: Los antiguos israelitas creían que en medio del océano había un monstruo enorme (cf. Is 27.1), que estaba al servicio del Señor como todas sus demás criaturas (cf. Gn 1.21; Sal 104.26). que vaya y los destroce;

4y si van al destierro, llevados por sus enemigos,

mandaré a la espada que vaya y los mate.

¡Para mal, y no para bien,

los tendré siempre a la vista!»

5El Señor, el Dios todopoderoso,

toca la tierra, y la tierra se derrite

y lloran todos sus habitantes.

La tierra sube y baja,

como suben y bajan las aguas del Nilo.

6El Señor ha puesto su habitación en el cielo

y la bóveda celeste sobre la tierra;

él llama a las aguas del mar

y las derrama sobre la tierra.

El Señor, ese es su nombre.

7Esto afirma el Señor:

«Israelitas, para mí no hay diferencia

entre ustedes y los etiopes.

Así como los traje a ustedes de Egipto,

así traje también de Creta a los filisteos

y de Quir a los arameos.»

8El Señor mira este reino pecador, y dice:

«Lo voy a borrar de la tierra,

pero no destruiré por completo la casa de Jacob.

Yo, el Señor, lo afirmo.

9Voy a ordenar que la casa de Israel sea zarandeada

como se zarandea el trigo en una criba,

sin que un solo grano caiga a tierra.

10Todos los pecadores de mi pueblo

morirán a filo de espada;

todos los que dicen: “Nada de eso nos pasará;

el mal no va a alcanzarnos.”

Restauración futura de Israel

11»El día viene en que levantaré la caída choza de David. Taparé sus brechas, levantaré sus ruinas y la reconstruiré tal como fue en los tiempos pasados, 12para que lo que quede de Edom y de toda nación que me ha pertenecido vuelva a ser posesión de Israel.» El Señor ha dado su palabra, y la cumplirá.

13«Vienen días en que todavía se estará cosechando el trigo cuando ya será tiempo de arar el campo, y en que aún no se habrá acabado de pisar las uvas cuando ya será tiempo de sembrar el trigo. Por montes y colinas correrá el vino como agua. 14Entonces traeré del destierro a mi pueblo Israel. Reconstruirán las ciudades destruidas, y vivirán en ellas; plantarán viñedos, y beberán su vino; sembrarán huertos, y comerán sus frutos. 15Pues los plantaré en su propia tierra, y nunca más volverán a ser arrancados de la tierra que les di.» Dios el Señor lo afirma.