Dios habla Hoy (DHH)
7

Visión de las langostas

71Esto me mostró el Señor: Cuando apenas comenzaba a brotar la siembra tardía, la que se hace después de la cosecha del rey, vi al Señor creando langostas. 2Y cuando las langostas ya estaban comiéndose hasta la última hierba, dije:

—¡Señor, perdónanos! ¿Cómo va a resistir tu pueblo Jacob,7.2 El nombre de Jacob se emplea aquí para designar a las diez tribus que formaban el pueblo de Israel. si es tan pequeño?

3Entonces el Señor desistió de su propósito, y dijo:

—¡Eso no va a suceder!

Visión del fuego

4Esto me mostró el Señor: Le vi enviar como castigo un fuego abrasador, que secó por completo el gran mar profundo7.4 El gran mar profundo: Según un concepto antiguo, la tierra estaba asentada sobre un enorme mar subterráneo, cuyas aguas brotaban a veces a la superficie. Cf. Sal 18.15. y que estaba acabando también con los campos. 5Yo dije:

—¡Deténte, Señor, por favor! ¿Cómo va a resistir tu pueblo Jacob, si es tan pequeño?

6Entonces el Señor desistió de su propósito, y dijo:

—¡Tampoco esto va a suceder!

Visión de la plomada

7El Señor me mostró también esto: Estaba él junto a un muro, y tenía en la mano una plomada de albañil. 8Y me preguntó:

—¿Qué ves, Amós?

—Una plomada de albañil —respondí.

Entonces me dijo:

—Pues con esta plomada de albañil voy a ver cómo es de recta la conducta de mi pueblo Israel. No le voy a perdonar ni una vez más. 9Los santuarios de Isaac serán destruidos, y los templos de Israel quedarán en ruinas. ¡Alzaré la espada contra la familia de Jeroboam!

Amós se enfrenta a Amasías

10Amasías, sacerdote de Betel, mandó decir a Jeroboam, rey de Israel: «Amós anda entre la gente de Israel, conspirando contra Su Majestad. El país ya no puede soportar que siga hablando. 11Porque anda por ahí diciendo: “Jeroboam morirá a filo de espada, y todo el pueblo de Israel será llevado al destierro.”»

12Luego, Amasías le ordenó a Amós:

—¡Largo de aquí, profeta! Si quieres ganarte la vida profetizando, vete a Judá; 13pero no profetices más en Betel, porque es santuario del rey y templo principal del reino.

14Pero Amós le contestó:

—Yo no soy profeta, ni pretendo serlo.7.14 Ni pretendo serlo: lit. ni hijo de profeta, es decir, miembro de un grupo o corporación de profetas (cf. 1~S 10.5,10; 19.20; 2~R 2.3). Me gano la vida cuidando ovejas y recogiendo7.14 Recogiendo: lit. picando. A los frutos verdes del sicómoro, que tienen el aspecto de higos silvestres, les hacían un pequeño corte -es decir, los picaban- cuando todavía estaban en el árbol, porque de lo contrario no serían comestibles. higos silvestres, 15pero el Señor me quitó de andar cuidando ovejas, y me dijo: “Ve y habla en mi nombre a mi pueblo Israel.” 16Por lo tanto, oye la palabra del Señor. Esto es lo que tú dices: “No hables nada en nombre de Dios contra Israel, ni digas nada contra los descendientes de Isaac.” 17Pero esto es lo que dice el Señor: “Tu mujer se prostituirá en plena ciudad, y tus hijos e hijas morirán a filo de espada; tus tierras serán repartidas en sorteo; tú mismo morirás en tierra de paganos, y los israelitas serán llevados cautivos, lejos de su tierra.”

8

La cesta de fruta madura

81Esto me mostró Dios el Señor: Había una cesta de fruta madura, 2y él me preguntó:

—¿Qué ves, Amós?

—Una cesta de fruta madura —respondí.

Y me dijo el Señor:

—Ya Israel está maduro; no le voy a perdonar ni una vez más. 3Ese día los cantos del palacio se volverán lamentos. Mucha gente morirá, y en silencio serán arrojados fuera sus cadáveres. El Señor lo afirma.

Se acerca el juicio de Israel

4Oigan esto, ustedes que oprimen a los humildes y arruinan a los pobres del país; 5ustedes que dicen: «¿Cuándo pasará la fiesta de la luna nueva,8.5 Luna nueva: El primer día del mes lunar era una fiesta religiosa, en la que se suspendían las actividades comerciales. Cf. Nm 28.11-15; 1~S 20.5; 2~R 4.23; Sal 81.3. para que podamos vender el trigo? ¿Cuándo pasará el sábado, para que vendamos el grano a precios altos y usando medidas con trampa y pesas falsas?8.5 Pesas falsas: Lv 19.35-36; Dt 25.13-16; Pr 11.1; Miq 6.10-11. 6¡Arruinaremos a los pobres hasta que ellos mismos se nos vendan como esclavos para pagar sus deudas, aunque solo deban un par de sandalias! ¡Venderemos hasta el desecho del trigo!» 7El Señor ha jurado por la gloria de Jacob:8.7 La gloria de Jacob es el mismo Señor, de manera que esta expresión tiene aquí el valor de un nombre divino. «Nunca olvidaré lo que han hecho.»

8¿Y no habrá de temblar la tierra por todo esto?

¿No habrán de llorar todos sus habitantes?

¡La tierra subirá y bajará,

como suben y bajan las aguas del Nilo!

9«Ese día —afirma el Señor—,

haré que se oculte el sol al mediodía,8.9 Por las crónicas asirias se sab que en tiempos de Amós, en junio del año 763 a.C., hubo un eclipse de sol visible en todo el Oriente próximo. Para los antiguos, los eclipses eran señal del juicio de Dios. Cf. Jl 2.10.

y en pleno día cubriré de oscuridad la tierra.

10Cambiaré las fiestas en llanto por los muertos,

y los cantos en lamentos fúnebres;

haré que ustedes se vistan de luto,

y que se rapen la cabeza en señal de dolor.

Llorarán como el que ha perdido a su único hijo,

y todo acabará en amargura.

11Vienen días —afirma el Señor—

en los cuales mandaré hambre a la tierra;

no hambre de pan, ni sed de agua,

sino hambre de oír la palabra del Señor.

12La gente andará errante,

buscando la palabra del Señor;

irán de un mar al otro mar,

y desde el norte y hasta el oriente,

pero no podrán encontrarla.

13Hermosas muchachas y valientes muchachos

se desmayarán de sed ese día.

14Los que juran por los ídolos de Samaria;8.14 Los ídolos de Samaria: Algunos intérpretes ven aquí una alusión al becerro de oro instalado en el santuario de Betel por iniciativa de Jeroboam I, rey de Israel (cf. 1~R 12.28-29; Os 8.5-6).

los que dicen: “Por vida de tu dios, oh Dan”,

“Por vida de los dioses de Beerseba”,

caerán para no levantarse más.»

9

Nadie escapa al juicio del Señor

91Vi al Señor, que estaba junto al altar y me decía:

«Golpea los capiteles hasta que tiemblen los umbrales;

¡que caigan hechos pedazos sobre la gente!

A quienes queden vivos, los mataré a filo de espada:

aunque traten de huir, ni uno solo se salvará;

2aunque se escondan en las profundidades de la tierra,

de allí los sacaré;

aunque suban a las alturas de los cielos,

de allí los haré bajar.

3Si se esconden en la cumbre del monte Carmelo,

aun allá los iré a buscar;

si se esconden de mí en el fondo del mar,

mandaré al monstruo marino9.3 Monstruo marino: Los antiguos israelitas creían que en medio del océano había un monstruo enorme (cf. Is 27.1), que estaba al servicio del Señor como todas sus demás criaturas (cf. Gn 1.21; Sal 104.26). que vaya y los destroce;

4y si van al destierro, llevados por sus enemigos,

mandaré a la espada que vaya y los mate.

¡Para mal, y no para bien,

los tendré siempre a la vista!»

5El Señor, el Dios todopoderoso,

toca la tierra, y la tierra se derrite

y lloran todos sus habitantes.

La tierra sube y baja,

como suben y bajan las aguas del Nilo.

6El Señor ha puesto su habitación en el cielo

y la bóveda celeste sobre la tierra;

él llama a las aguas del mar

y las derrama sobre la tierra.

El Señor, ese es su nombre.

7Esto afirma el Señor:

«Israelitas, para mí no hay diferencia

entre ustedes y los etiopes.

Así como los traje a ustedes de Egipto,

así traje también de Creta a los filisteos

y de Quir a los arameos.»

8El Señor mira este reino pecador, y dice:

«Lo voy a borrar de la tierra,

pero no destruiré por completo la casa de Jacob.

Yo, el Señor, lo afirmo.

9Voy a ordenar que la casa de Israel sea zarandeada

como se zarandea el trigo en una criba,

sin que un solo grano caiga a tierra.

10Todos los pecadores de mi pueblo

morirán a filo de espada;

todos los que dicen: “Nada de eso nos pasará;

el mal no va a alcanzarnos.”

Restauración futura de Israel

11»El día viene en que levantaré la caída choza de David. Taparé sus brechas, levantaré sus ruinas y la reconstruiré tal como fue en los tiempos pasados, 12para que lo que quede de Edom y de toda nación que me ha pertenecido vuelva a ser posesión de Israel.» El Señor ha dado su palabra, y la cumplirá.

13«Vienen días en que todavía se estará cosechando el trigo cuando ya será tiempo de arar el campo, y en que aún no se habrá acabado de pisar las uvas cuando ya será tiempo de sembrar el trigo. Por montes y colinas correrá el vino como agua. 14Entonces traeré del destierro a mi pueblo Israel. Reconstruirán las ciudades destruidas, y vivirán en ellas; plantarán viñedos, y beberán su vino; sembrarán huertos, y comerán sus frutos. 15Pues los plantaré en su propia tierra, y nunca más volverán a ser arrancados de la tierra que les di.» Dios el Señor lo afirma.