Dios habla Hoy (DHH)
1

David se entera de la muerte de Saúl

11Después de la muerte de Saúl,

1.1
1~S 31
David volvió a Siclag tras haber derrotado a los amalecitas, y allí se quedó dos días. 2Pero al tercer día llegó del campamento de Saúl un hombre que traía la ropa rasgada y la cabeza cubierta de tierra en señal de dolor. Cuando llegó ante David, se inclinó hasta el suelo en señal de reverencia. 3David le preguntó:

—¿De dónde vienes?

—He logrado escapar del campamento israelita —respondió aquel hombre.

4—¿Pues qué ha ocurrido? ¡Dímelo, por favor! —exigió David.

—Pues que el ejército huyó del combate, y que muchos de ellos murieron —contestó aquel hombre—. ¡Y también murieron Saúl y su hijo Jonatán!

5—¿Y cómo sabes que Saúl y su hijo Jonatán han muerto? —preguntó David al criado que le había traído la noticia. 6Este respondió:

—Pues de pura casualidad estaba yo en el monte Guilboa, y vi a Saúl apoyándose en su lanza y a los carros de combate y la caballería enemiga a punto de alcanzarlo. 7En ese momento él miró hacia atrás, y al verme me llamó. Yo me puse a sus órdenes. 8Luego me preguntó quién era yo, y yo le respondí que era amalecita. 9Entonces me pidió que me acercara a él y lo matara de una vez, porque ya había entrado en agonía y, sin embargo, todavía estaba vivo. 10Así que me acerqué a él y lo maté, porque me di cuenta de que no podría vivir después de su caída. Luego le quité la corona de su cabeza y el brazalete que tenía en el brazo, para traérselos a usted, mi señor.

11Entonces David y los que lo acompañaban se rasgaron la ropa en señal de dolor, 12y lloraron y lamentaron la muerte de Saúl y de su hijo Jonatán, lo mismo que la derrota que habían sufrido los israelitas, el ejército del Señor, y ayunaron hasta el atardecer.1.12 El ayuno formaba parte de los ritos de duelo (cf. 1~S 31.13; 2~S 3.35; Jl 2.12). 13Después David le preguntó al joven que le había traído la noticia:

—¿Tú de dónde eres?

—Soy extranjero, un amalecita —contestó él.

14—¿Y cómo es que te atreviste a levantar tu mano contra el rey escogido por el Señor? —exclamó David, 15y llamando a uno de sus hombres, le ordenó:

—¡Anda, mátalo!

Y él hirió mortalmente al amalecita y lo mató, 16mientras David decía:

—Tú eres responsable de tu propia muerte, pues tú mismo te declaraste culpable al confesar que habías matado al rey escogido por el Señor.

Lamento por Saúl y Jonatán

17David entonó este lamento por la muerte de Saúl y de su hijo Jonatán, 18y ordenó que se le enseñara a la gente de Judá.1.18 La gente de Judá: Heb. añade un arco. Otra posible traducción: y ordenó que se le enseñara a la gente de Judá. Es el canto del arco y se halla escrito en el libro del Justo. Este lamento se halla escrito en el Libro del Justo:

19«¡Oh, Israel,

herida fue tu gloria en tus montañas!

¡Cómo han caído los valientes!

20No lo anuncien en Gat

ni lo cuenten en las calles de Ascalón,

para que no se alegren las mujeres filisteas,

para que no salten de gozo esas paganas.

21»¡Que no caiga más sobre ustedes

lluvia ni rocío, montes de Guilboa,

pues son campos de muerte!1.21 Campos de muerte: sentido probable. Heb. campos de ofrenda.

Allí fueron pisoteados

los escudos de los héroes.

Allí perdió su brillo

el escudo de Saúl.

22»Jamás Saúl y Jonatán volvieron

sin haber empapado espada y flechas

en la sangre y la grasa

de los guerreros más valientes.

23»Saúl y Jonatán, amados y queridos,

ni en su vida ni en su muerte

estuvieron separados.

¡Más veloces eran que las águilas!

¡Más fuertes que los leones!

24»¡Hijas de Israel, lloren por Saúl,

que las vestía de púrpura y lino fino,

que las adornaba con brocados de oro!

25¡Cómo han caído los valientes

en el campo de batalla!

¡Jonatán ha sido muerto

en lo alto de tus montes!

26»¡Angustiado estoy por ti,

Jonatán, hermano mío!

¡Con cuánta dulzura me trataste!

Para mí tu cariño superó

al amor de las mujeres.

27¡Cómo han caído los valientes!

¡Las armas han sido destruidas!»

2

David es proclamado rey de Judá

21Después de esto, David consultó al Señor y le dijo:

—¿Debo ir a alguna de las ciudades de Judá?

El Señor le contestó:

—Sí, debes ir.

Entonces David preguntó:

—¿A dónde debo ir?

Y el Señor respondió:

—A Hebrón.

2David fue allá con sus dos mujeres: Ahinóam, la del pueblo de Jezreel, y Abigail, la viuda de Nabal, el de Carmel. 3También se llevó a sus compañeros, con sus respectivas familias, y se establecieron en las ciudades de Hebrón. 4Llegaron después los hombres de Judá, y consagraron allí a David como rey de Judá.

Cuando le contaron a David que los de Jabés de Galaad eran los que habían enterrado a Saúl,

2.4
1~S 31.11-13
5envió David unos mensajeros a decirles: «Que el Señor los bendiga por tratar con tanta bondad a Saúl, su señor, dándole sepultura. 6Y que el Señor los trate a ustedes con bondad y fidelidad. Yo, por mi parte, los trataré bien a ustedes por esto que han hecho. 7Pero ahora, cobren ustedes ánimo y valor, pues aunque ha muerto Saúl, su señor, la tribu de Judá me ha consagrado para que yo sea su rey.»

Israel y Judá, en guerra

8Pero Abner, hijo de Ner, jefe del ejército de Saúl, tomó a Is-bóset,2.8 El nombre de este hijo de Saúl era originariamente Is-baal (hombre de Baal), pero el texto hebreo lo cambió en Is-bóset (hombre de vergüenza). De este modo se evitaba pronunciar el nombre de Baal, divinidad pagana particularmente odiosa para el pueblo de Israel (cf. Os 2.17). Véase también 4.4 n. el hijo de Saúl, y lo llevó a Mahanaim, 9donde lo consagró como rey de Galaad, de Guesurí, de Jezreel, de Efraín, de Benjamín y de todo Israel. 10Cuando Is-bóset comenzó a reinar en Israel, tenía cuarenta años, y reinó durante dos años. Pero la tribu de Judá reconocía como rey a David, 11así que David fue rey de Judá durante siete años y seis meses, y la capital de su reino fue Hebrón.

12Abner salió entonces de Mahanaim a Gabaón, al frente de las tropas de Is-bóset. 13Por su parte Joab, hijo de Seruiá, y las tropas de David, salieron de Hebrón y se encontraron con ellos junto al depósito de agua de Gabaón. Los dos ejércitos tomaron posiciones, unos a un lado del depósito y otros al lado opuesto. 14Entonces Abner le propuso a Joab:

—Que salgan a luchar los jóvenes delante de todos nosotros.

—De acuerdo —contestó Joab.

15Así pues, para luchar por parte de Benjamín y de Is-bóset, hijo de Saúl, pasaron al frente doce jóvenes soldados, y otros doce por parte de las tropas de David. 16Cada cual agarró a su contrario por la cabeza y le clavó la espada en el costado, de modo que cayeron todos muertos a la vez. Por eso aquel lugar, que está en Gabaón, fue llamado Helcat-hasurim.2.16 En hebreo, Helcat-hasurim significa Campo de las rocas. Para explicar la relación entre este nombre y el episodio relatado en el texto, se ha pensado que los combatientes utilizaron espadas o cuchillos de piedra y no de metal. Otros comentaristas sugieren leer hasarim en vez de hasurim, y entonces el significado sería Campo de los adversarios. Otros, finalmente, enmiendan el texto en Helcat-hasadim (Campo de los costados), con lo cual se tendría una referencia al acto de traspasar al adversario en el costado. 17El combate fue muy duro aquel día, y Abner y las tropas de Israel fueron derrotados por los soldados de David. 18Allí estaban los tres hijos de Seruiá: Joab, Abisai y Asael. Este último corría veloz, como un ciervo a campo abierto, 19y se lanzó en persecución de Abner sin darle ninguna oportunidad de escapar. 20Y cuando Abner miró hacia atrás, exclamó:

—¡Pero si eres tú, Asael!

—¡Claro que soy yo! —respondió él.

21Entonces Abner le dijo:

—Deja ya de perseguirme. Mejor agarra a alguno de los criados y quédate con todo lo que lleva encima.

Pero como Asael no quiso dejar de perseguirlo, 22Abner volvió a decirle:

—¡Deja ya de perseguirme, o me veré obligado a derribarte por tierra! Y luego, ¿con qué cara voy a presentarme ante tu hermano Joab?

23Como Asael no quiso apartarse, Abner le clavó en el vientre la punta posterior de su lanza, la cual le salió por la espalda, y Asael cayó muerto allí mismo. Y todos los que llegaban al sitio donde había caído muerto Asael, se paraban a verlo. 24Pero Joab y Abisai siguieron persiguiendo a Abner. A la puesta del sol llegaron a la colina de Amá, que está frente a Guíah, en el camino al desierto de Gabaón. 25Allí los benjaminitas se reunieron con Abner, y formando un solo ejército tomaron posiciones en la cumbre de un cerro. 26Entonces Abner le gritó a Joab:

—¿No va a tener fin esta matanza? ¿No te das cuenta de que esto solo nos traerá amargura? ¿Cuándo vas a ordenar a tu gente que deje de perseguir a sus hermanos?

27Y Joab contestó:

—Te juro por Dios que si no hubieras dicho esto, mi gente habría seguido persiguiendo a sus hermanos hasta el amanecer.

28En seguida Joab ordenó que tocaran las trompetas, y toda la gente se detuvo, dejando de perseguir a los israelitas y de luchar contra ellos. 29Abner y sus hombres caminaron por la llanura de Arabá toda aquella noche, y cortando camino a través del Jordán y de todo Bitrón, llegaron a Mahanaim.

30Joab dejó de perseguir a Abner y reunió todas sus tropas, y al pasar lista resultó que habían muerto diecinueve oficiales de David, además de Asael. 31Sin embargo, los seguidores de David habían matado a trescientos sesenta hombres de Benjamín y de Abner.

32Más tarde, el cuerpo de Asael fue llevado a Belén y enterrado allí, en el sepulcro de su padre. Joab y sus hombres caminaron toda aquella noche, y al amanecer estaban en Hebrón.

3

31La guerra entre la casa de Saúl y la casa de David fue larga, pero mientras que la de David iba haciéndose más y más fuerte, la de Saúl se iba debilitando.

La familia de David

(1~Cr 3.1-4)

2Los hijos que le nacieron a David cuando estaba en Hebrón, fueron: el mayor, Amnón, hijo de Ahinóam, la de Jezreel; 3el segundo, Quilab, hijo de Abigail, la viuda de Nabal, el de Carmel; el tercero, Absalón, hijo de Maacá, la hija de Talmai, rey de Guesur; 4el cuarto, Adonías, hijo de Haguit; el quinto, Sefatías, hijo de Abital; 5el sexto, Itream, hijo de Eglá, otra mujer de David. Estos nacieron cuando David estaba en Hebrón.

Abner se alía con David

6Mientras continuaba la guerra entre la casa de Saúl y la casa de David, Abner adquiría cada vez más poder sobre la casa de Saúl. 7Saúl había tenido una concubina llamada Rispá, hija de Aiá, con la que Abner tuvo relaciones. Por lo tanto, Is-bóset le reclamó a Abner:

—¿Por qué te acostaste con la concubina de mi padre?

8Abner se enojó mucho por la reclamación de Is-bóset, y le contestó:

—¿Acaso soy un perro al servicio de Judá? Yo he sido fiel a la casa de Saúl, tu padre, y a sus parientes y amigos, y no te he entregado en manos de David. ¿Y tú me acusas ahora de haber pecado con una mujer? 9¡Que el Señor me castigue duramente si no hago con David lo que el Señor le ha prometido, 10quitando del trono a la dinastía de Saúl, y estableciendo a David en el trono de Israel y de Judá, desde Dan hasta Beerseba!

3.10
1~S 13.13-14
15.26-28

11Is-bóset no pudo responderle a Abner una sola palabra, porque le tenía miedo. 12Abner, por su parte, envió mensajeros a decirle a David: «¿De quién es el país? Hagamos un trato: yo haré cuanto esté a mi alcance para que todo Israel se ponga de tu parte.»

13David le contestó: «Estoy de acuerdo en hacer un pacto contigo, pero con una condición: que no te presentes ante mí sin traer contigo, cuando vengas a verme, a Mical, la hija de Saúl.» 14Además, David envió mensajeros a Is-bóset, diciéndole: «Entrégame a Mical, mi mujer, con la que me casé a cambio de cien prepucios de filisteos.»

3.14
1~S 18.27

15Entonces Is-bóset mandó que se la quitaran a Paltiel, hijo de Lais, que era su marido; 16pero Paltiel se fue detrás de ella, llorando, y la siguió hasta Bahurim. Allí Abner le ordenó que regresara, y Paltiel regresó.

17Más tarde Abner habló con los ancianos de Israel, y les dijo: «Ya hace tiempo que ustedes andan buscando que David sea su rey. 18Pues bien, ha llegado el momento de actuar, porque el Señor ha prometido a David, su siervo, que por medio de él librará a Israel, su nación, del dominio de los filisteos y del poder de todos sus enemigos.»

19Abner habló también con la gente de Benjamín, y después fue a Hebrón para comunicarle a David el parecer de Israel y de toda la tribu de Benjamín. 20Llegó con veinte hombres a Hebrón, donde estaba David, y David hizo un banquete para él y los que le acompañaban. 21Luego Abner le dijo a David:

—Ahora debo irme para reunir a todo Israel, para que hagan un pacto con Su Majestad, y que así Su Majestad reine conforme a sus deseos.

Y David despidió a Abner, el cual se fue tranquilamente.

Joab mata a Abner

22Joab y los seguidores de David llegaron en ese momento de una de sus correrías, trayendo consigo gran cantidad de cosas que le habían quitado al enemigo. Abner no estaba ya con David en Hebrón, pues se había ido tranquilamente después que David lo despidió. 23Al llegar Joab con todo el ejército que le acompañaba, le contaron que Abner, hijo de Ner, había estado antes con el rey, y que se había ido después que el rey lo despidió. 24Entonces Joab fue a ver al rey, y le dijo:

—¿Qué es lo que ha hecho Su Majestad? Abner ha venido a ver a Su Majestad, y Su Majestad ha dejado que se vaya. 25¿Acaso no sabe Su Majestad que Abner, hijo de Ner, ha venido sólo a engañarle, y a espiar sus movimientos, y a enterarse de todo lo que Su Majestad hace?

26En cuanto Joab salió de hablar con David, envió mensajeros en busca de Abner, sin que David lo supiera, y estos lo hicieron volver desde el pozo de Sirá. 27Cuando Abner llegó a Hebrón, Joab lo llevó a un lado de la puerta de la ciudad, para hablar con él a solas, y allí lo hirió de muerte en el vientre, para vengar la muerte de su hermano Asael. 28Más tarde, cuando David lo supo, dijo: «Ante el Señor, yo y mi reino somos completamente inocentes del asesinato de Abner, hijo de Ner. 29¡Que caiga la culpa sobre la cabeza de Joab y sobre toda su familia, y que nunca falte en su casa quien sufra de flujo, lepra o cojera, ni quien sea asesinado o padezca hambre!»

30Joab y Abisai mataron a Abner porque en la batalla de Gabaón Abner había matado al hermano de ellos.

31Después David ordenó a Joab y a todo el grupo que le acompañaba: «Rásguense la ropa y vístanse con ropas ásperas, y guarden luto por la muerte de Abner.» El rey David marchó detrás de la camilla, 32y enterraron a Abner en Hebrón. Allí el rey se puso a llorar a voz en cuello junto al sepulcro de Abner, y lo mismo hizo toda la gente. 33Entonces el rey entonó este lamento por Abner:

«¿Por qué tenías que morir, Abner,

de manera tan absurda,

34si no tenías atadas las manos

ni encadenados los pies?

¡Has muerto como quien muere

a manos de gente malvada!»

También la gente siguió llorando por él. 35Luego fueron a rogarle a David que comiera algo antes de que terminara el día, pero David juró, diciendo:

—¡Que Dios me castigue duramente, si pruebo pan o alguna otra cosa antes de que se ponga el sol!

36Todos comprendieron esto y les pareció bien, pues todo lo que el rey hacía agradaba a la gente. 37Aquel día todos los israelitas quedaron convencidos de que el rey no había tenido nada que ver con la muerte de Abner, hijo de Ner.

38Luego el rey dijo a sus oficiales:

—Como ustedes saben, hoy ha caído en Israel un jefe principal, una gran personalidad. 39Por eso yo, a pesar de ser el rey que Dios ha escogido, me siento débil ante la extremada violencia de los hijos de Seruiá. ¡Que el Señor le dé su merecido a quien cometió esta maldad!