Dios habla Hoy (DHH)
4

Las falsas enseñanzas

41Pero el Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos renegarán de la fe, siguiendo a espíritus engañadores y enseñanzas que vienen de los demonios. 2Harán caso a gente hipócrita y mentirosa, cuya conciencia está marcada con el hierro de sus malas acciones. 3Esta gente prohíbe casarse y comer ciertos alimentos que Dios ha creado para que los creyentes y los que conocen la verdad los coman, dándole gracias. 4Pues todo lo que Dios ha creado es bueno; y nada debe ser rechazado si lo aceptamos dando gracias a Dios, 5porque la palabra de Dios y la oración lo hacen puro.

4.4-5
Cf.

6Enseña estas cosas a los hermanos, y serás un buen servidor de Cristo Jesús, un servidor alimentado con las palabras de la fe y de la buena enseñanza que has seguido.

7Pero no hagas caso de cuentos mundanos y tontos. Ejercítate en la piedad; 8pues aunque el ejercicio físico sirve para algo, la piedad es útil para todo, porque tiene promesas de vida para el presente y para el futuro. 9Esto es muy cierto, y todos deben creerlo. 10Por eso mismo trabajamos y luchamos, porque hemos puesto nuestra esperanza en el Dios viviente, que es el Salvador de todos, especialmente de los que creen.

11Estas cosas tienes que mandar y enseñar. 12Evita que te desprecien por ser joven; más bien debes ser un ejemplo para los creyentes en tu modo de hablar y de portarte, y en amor, fe y pureza de vida. 13Mientras llego, dedícate a leer en público las Escrituras, a animar a los hermanos y a instruirlos. 14No descuides los dones que tienes y que Dios te concedió cuando, por inspiración profética, los ancianos de la iglesia te impusieron las manos.4.14 Impusieron las manos: acto simbólico de consagración o nombramiento (cf. Hch 6.6; 1~Ti 5.22).

15Pon tu cuidado y tu atención en estas cosas, para que todos puedan ver cómo adelantas. 16Ten cuidado de ti mismo y de lo que enseñas a otros, y sigue firme en todo. Si lo haces así, te salvarás a ti mismo y salvarás también a los que te escuchan.

5

Cómo comportarse con los diversos miembros de la comunidad

51No trates con dureza al anciano; al contrario, aconséjalo como si fuera tu padre; y trata a los jóvenes como si fueran tus hermanos. 2A las ancianas trátalas como a tu propia madre; y a las jóvenes, como si fueran tus hermanas, con toda pureza.

3Ayuda a las viudas que no tengan a quien recurrir. 4Pero si una viuda tiene hijos o nietos, ellos son quienes primero deben aprender a cumplir sus obligaciones con los de su propia familia y a corresponder al amor de sus padres, porque esto agrada a Dios. 5La verdadera viuda, la que se ha quedado sola, pone su esperanza en Dios y no deja de rogar, orando día y noche. 6Pero la viuda que se entrega al placer, está muerta en vida. 7Mándales también estas cosas, para que sean irreprensibles. 8Pues quien no se preocupa de los suyos, y sobre todo de los de su propia familia, ha negado la fe y es peor que los que no creen.

9En la lista de las viudas deben estar únicamente las que tengan más de sesenta años y no hayan tenido sino un solo esposo.5.9 Y no hayan tenido sino un solo esposo: Véase 3.2 n. 10Deben ser conocidas por sus buenas acciones, por haber criado bien a sus hijos, por haber recibido bien a los que llegan a su casa, por haber lavado los pies a los del pueblo santo

5.10
Cf.
y haber ayudado a los que sufren. En fin, por haberse dedicado a hacer toda clase de obras buenas.

11Pero no pongas en la lista a viudas de menos edad; porque cuando sus propios deseos las apartan de Cristo, quieren casarse de nuevo 12y resultan culpables de haber faltado a su compromiso. 13Además andan de casa en casa, y se vuelven perezosas; y no solo perezosas, sino también chismosas, metiéndose en todo y diciendo cosas que no convienen. 14Por eso quiero que las viudas jóvenes se casen,

5.14
1~Co 7.8-9
que tengan hijos, que sean amas de casa y que no den lugar a las críticas del enemigo. 15Pues algunas viudas ya se han apartado y han seguido a Satanás.

16Si alguna mujer creyente tiene viudas en su familia, debe ayudarlas, para que no sean una carga para la iglesia; así la iglesia podrá ayudar a las viudas que de veras no tengan a quien recurrir.

17Los ancianos que gobiernan bien la iglesia deben ser doblemente apreciados, especialmente los que se dedican a predicar y enseñar. 18Pues la Escritura dice: «No le pongas bozal al buey que trilla.»

5.18
Dt 25.4
Y también: «El trabajador tiene derecho a su paga.»
5.18
Lc 10.7

19No hagas caso de acusaciones contra un anciano, si no están apoyadas por dos o tres testigos.

20A los que siguen pecando, debes reprenderlos delante de todos, para que los demás tengan temor.

21Te encargo delante de Dios, de Jesucristo y de los ángeles escogidos, que sigas estas reglas sin hacer discriminaciones ni tener preferencias. 22No impongas las manos5.22 Impongas las manos: probablemente en la consagración para el ministerio cristiano (véase 1~Ti 4.14 n.; cf. 2~Ti 1.6). Algunos lo refieren a la reconciliación, con la comunidad, de un creyente que después de haber sido sancionado por la iglesia ha cambiado de actitud. a nadie sin haberlo pensado bien, para no hacerte cómplice de los pecados de otros. Consérvate limpio de todo mal.

23Puesto que a menudo estás enfermo del estómago, no bebas agua sola, sino bebe también un poco de vino.

24Los pecados de algunos se ven claramente antes del juicio, pero en otros casos solo se ven después. 25Del mismo modo, las obras buenas se ven claramente; y las que no son buenas no podrán quedar siempre escondidas.

6

61Los que están sometidos a esclavitud, deben considerar a sus amos como dignos de todo respeto,

6.1-2
Tit 2.9-10
1~P 2.18Ef 6.5-9
Col 3.22—4.1
para que no se hable mal del nombre de Dios ni de nuestra enseñanza. 2Y si algunos tienen amos creyentes, que no dejen de respetarlos por ser sus hermanos en la fe. Al contrario, deben servirlos mejor todavía, porque los que reciben sus buenos servicios son creyentes y hermanos amados.
6.2
Cf.

La verdadera riqueza

Enseña y predica esto: 3Si alguien enseña ideas extrañas y no está de acuerdo con la sana enseñanza de nuestro Señor Jesucristo ni con lo que enseña nuestra religión, 4es un orgulloso que no sabe nada. Discutir es en él como una enfermedad; y de ahí vienen envidias, discordias, insultos, desconfianzas 5y peleas sin fin entre gente que tiene la mente pervertida y no conoce la verdad, y que toma la religión por una fuente de riqueza. 6Y claro está que la religión es una fuente de gran riqueza, pero solo para el que se contenta con lo que tiene. 7Porque nada trajimos a este mundo, y nada podremos llevarnos; 8si tenemos qué comer y con qué vestirnos, ya nos podemos dar por satisfechos. 9En cambio, los que quieren hacerse ricos caen en la tentación como en una trampa, y se ven asaltados por muchos deseos insensatos y perjudiciales, que hunden a los hombres en la ruina y la condenación. 10Porque el amor al dinero es raíz de toda clase de males; y hay quienes, por codicia, se han desviado de la fe y se han causado terribles sufrimientos.

Exhortación a Timoteo

11Pero tú, hombre de Dios, huye de todo esto. Lleva una vida de rectitud, de piedad, de fe, de amor, de fortaleza en el sufrimiento y de humildad de corazón. 12Pelea la buena batalla de la fe; no dejes escapar la vida eterna, pues para eso te llamó Dios y por eso hiciste una buena declaración de tu fe

6.12
Cf.
delante de muchos testigos. 13Ahora, delante de Dios, que da vida a todo lo que existe, y delante de Jesucristo, que también hizo una buena declaración y dio testimonio ante Poncio Pilato, te mando 14que obedezcas lo que te ordeno, manteniendo una conducta pura e irreprensible hasta la venida gloriosa de nuestro Señor Jesucristo. 15A su debido tiempo, Dios llevará esto a cabo, porque él es el único y bienaventurado Soberano, Rey de reyes y Señor de señores. 16Es el único inmortal, que vive en una luz a la que nadie puede acercarse. Ningún hombre lo ha visto ni lo puede ver. ¡A él pertenecen para siempre el honor y el poder! Amén.

17A los que tienen riquezas de esta vida, mándales que no sean orgullosos ni pongan su esperanza en sus riquezas, porque las riquezas no son seguras. Antes bien, que pongan su esperanza en Dios, el cual nos da todas las cosas con abundancia y para nuestro provecho. 18Mándales que hagan el bien, que se hagan ricos en buenas obras y que estén dispuestos a dar y compartir lo que tienen. 19Así tendrán riquezas que les proporcionarán una base firme para el futuro, y alcanzarán la vida verdadera.

Recomendación final y despedida

20Timoteo, cuida bien lo que se te ha confiado.6.20 Lo que se te ha confiado: es decir, la verdad del evangelio y de la fe cristiana; cf. 2~Ti 1.14; y Col 4.17. No escuches palabrerías mundanas y vacías, ni los argumentos que opone el falsamente llamado conocimiento de la verdad; 21pues algunos que profesan esa clase de conocimiento, se han desviado de la fe.

Que el Señor derrame su gracia sobre ustedes.