Dios habla Hoy (DHH)
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31Esto es muy cierto.

Cómo deben ser los que presiden

Si alguien aspira al cargo de presidir la comunidad,3.1 Cargo de presidir la comunidad: Véase Flp 1.1 nota. a un buen trabajo aspira. 2Por eso, el que tiene este cargo ha de ser irreprensible. Debe ser esposo de una sola mujer3.2 Ser esposo de una sola mujer: Esta expresión, como también la aplicada a las viudas en 1~Ti 5.9, probablemente debe entenderse en el sentido de no haberse casado por segunda vez. Otras interpretaciones menos probables son: no tener más que una esposa (no tener simultáneamente varias esposas, o no tener, además de la esposa, una o más concubinas), o ser fiel a su esposa (prohibición del adulterio). y llevar una vida seria, juiciosa y respetable. Debe estar siempre dispuesto a hospedar gente en su casa; debe ser apto para enseñar; 3no debe ser borracho ni amigo de peleas, sino bondadoso, pacífico y desinteresado en cuanto al dinero. 4Debe saber gobernar bien su casa y hacer que sus hijos sean obedientes y de conducta digna; 5porque si uno no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo podrá cuidar de la iglesia de Dios? 6Por lo tanto, el dirigente no debe ser un recién convertido, no sea que se llene de orgullo y caiga bajo la misma condenación en que cayó el diablo. 7También debe ser respetado entre los no creyentes, para que no caiga en deshonra y en alguna trampa del diablo.

Cómo deben ser los diáconos

8Asimismo, los diáconos3.8-13 Diáconos: Eran ayudantes de los que presidían la comunidad. deben ser hombres respetables, que nunca falten a su palabra ni sean dados a emborracharse ni a desear ganancias mal habidas. 9Deben apegarse a la verdad revelada en la cual creemos, y vivir con conciencia limpia. 10Primero deben pasar un período de prueba, y después, si no hay nada en contra de ellos, podrán servir como diáconos. 11Igualmente, las mujeres deben ser respetables, no chismosas, serias y fieles en todo. 12Un diácono debe ser esposo de una sola mujer,3.12 Esposo de una sola mujer: Véase 3.2 n. y saber gobernar bien a sus hijos y su propia casa. 13Porque los diáconos que realizan bien su trabajo, se hacen dignos de un lugar de honor, y podrán gozar de gran tranquilidad gracias a su fe en Cristo Jesús.

La verdad revelada de nuestra religión

14Espero ir pronto a verte; pero te escribo esto 15para que, si me retraso, sepas cómo debe portarse uno en la familia de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, la cual sostiene y defiende la verdad. 16No hay duda de que la verdad revelada de nuestra religión es algo muy grande:

Cristo se manifestó en su condición de hombre,

triunfó en su condición de espíritu

y fue visto por los ángeles.

Fue anunciado a las naciones,

creído en el mundo

y recibido en la gloria.

4

Las falsas enseñanzas

41Pero el Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos renegarán de la fe, siguiendo a espíritus engañadores y enseñanzas que vienen de los demonios. 2Harán caso a gente hipócrita y mentirosa, cuya conciencia está marcada con el hierro de sus malas acciones. 3Esta gente prohíbe casarse y comer ciertos alimentos que Dios ha creado para que los creyentes y los que conocen la verdad los coman, dándole gracias. 4Pues todo lo que Dios ha creado es bueno; y nada debe ser rechazado si lo aceptamos dando gracias a Dios, 5porque la palabra de Dios y la oración lo hacen puro.

4.4-5
Cf.

6Enseña estas cosas a los hermanos, y serás un buen servidor de Cristo Jesús, un servidor alimentado con las palabras de la fe y de la buena enseñanza que has seguido.

7Pero no hagas caso de cuentos mundanos y tontos. Ejercítate en la piedad; 8pues aunque el ejercicio físico sirve para algo, la piedad es útil para todo, porque tiene promesas de vida para el presente y para el futuro. 9Esto es muy cierto, y todos deben creerlo. 10Por eso mismo trabajamos y luchamos, porque hemos puesto nuestra esperanza en el Dios viviente, que es el Salvador de todos, especialmente de los que creen.

11Estas cosas tienes que mandar y enseñar. 12Evita que te desprecien por ser joven; más bien debes ser un ejemplo para los creyentes en tu modo de hablar y de portarte, y en amor, fe y pureza de vida. 13Mientras llego, dedícate a leer en público las Escrituras, a animar a los hermanos y a instruirlos. 14No descuides los dones que tienes y que Dios te concedió cuando, por inspiración profética, los ancianos de la iglesia te impusieron las manos.4.14 Impusieron las manos: acto simbólico de consagración o nombramiento (cf. Hch 6.6; 1~Ti 5.22).

15Pon tu cuidado y tu atención en estas cosas, para que todos puedan ver cómo adelantas. 16Ten cuidado de ti mismo y de lo que enseñas a otros, y sigue firme en todo. Si lo haces así, te salvarás a ti mismo y salvarás también a los que te escuchan.

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Cómo comportarse con los diversos miembros de la comunidad

51No trates con dureza al anciano; al contrario, aconséjalo como si fuera tu padre; y trata a los jóvenes como si fueran tus hermanos. 2A las ancianas trátalas como a tu propia madre; y a las jóvenes, como si fueran tus hermanas, con toda pureza.

3Ayuda a las viudas que no tengan a quien recurrir. 4Pero si una viuda tiene hijos o nietos, ellos son quienes primero deben aprender a cumplir sus obligaciones con los de su propia familia y a corresponder al amor de sus padres, porque esto agrada a Dios. 5La verdadera viuda, la que se ha quedado sola, pone su esperanza en Dios y no deja de rogar, orando día y noche. 6Pero la viuda que se entrega al placer, está muerta en vida. 7Mándales también estas cosas, para que sean irreprensibles. 8Pues quien no se preocupa de los suyos, y sobre todo de los de su propia familia, ha negado la fe y es peor que los que no creen.

9En la lista de las viudas deben estar únicamente las que tengan más de sesenta años y no hayan tenido sino un solo esposo.5.9 Y no hayan tenido sino un solo esposo: Véase 3.2 n. 10Deben ser conocidas por sus buenas acciones, por haber criado bien a sus hijos, por haber recibido bien a los que llegan a su casa, por haber lavado los pies a los del pueblo santo

5.10
Cf.
y haber ayudado a los que sufren. En fin, por haberse dedicado a hacer toda clase de obras buenas.

11Pero no pongas en la lista a viudas de menos edad; porque cuando sus propios deseos las apartan de Cristo, quieren casarse de nuevo 12y resultan culpables de haber faltado a su compromiso. 13Además andan de casa en casa, y se vuelven perezosas; y no solo perezosas, sino también chismosas, metiéndose en todo y diciendo cosas que no convienen. 14Por eso quiero que las viudas jóvenes se casen,

5.14
1~Co 7.8-9
que tengan hijos, que sean amas de casa y que no den lugar a las críticas del enemigo. 15Pues algunas viudas ya se han apartado y han seguido a Satanás.

16Si alguna mujer creyente tiene viudas en su familia, debe ayudarlas, para que no sean una carga para la iglesia; así la iglesia podrá ayudar a las viudas que de veras no tengan a quien recurrir.

17Los ancianos que gobiernan bien la iglesia deben ser doblemente apreciados, especialmente los que se dedican a predicar y enseñar. 18Pues la Escritura dice: «No le pongas bozal al buey que trilla.»

5.18
Dt 25.4
Y también: «El trabajador tiene derecho a su paga.»
5.18
Lc 10.7

19No hagas caso de acusaciones contra un anciano, si no están apoyadas por dos o tres testigos.

20A los que siguen pecando, debes reprenderlos delante de todos, para que los demás tengan temor.

21Te encargo delante de Dios, de Jesucristo y de los ángeles escogidos, que sigas estas reglas sin hacer discriminaciones ni tener preferencias. 22No impongas las manos5.22 Impongas las manos: probablemente en la consagración para el ministerio cristiano (véase 1~Ti 4.14 n.; cf. 2~Ti 1.6). Algunos lo refieren a la reconciliación, con la comunidad, de un creyente que después de haber sido sancionado por la iglesia ha cambiado de actitud. a nadie sin haberlo pensado bien, para no hacerte cómplice de los pecados de otros. Consérvate limpio de todo mal.

23Puesto que a menudo estás enfermo del estómago, no bebas agua sola, sino bebe también un poco de vino.

24Los pecados de algunos se ven claramente antes del juicio, pero en otros casos solo se ven después. 25Del mismo modo, las obras buenas se ven claramente; y las que no son buenas no podrán quedar siempre escondidas.