Dios habla Hoy (DHH)
3

Envío de Timoteo

31Entonces, no pudiendo resistir más, decidimos quedarnos solos en Atenas

3.1-2
Hch 17.14—18.1
2y enviar a nuestro hermano Timoteo, que es colaborador de Dios en el anuncio del evangelio de Cristo. Lo enviamos para que fuera a afirmarlos y animarlos en su fe, 3y para que ninguno se dejara confundir por estas dificultades. Pues ustedes mismos saben que tenemos que sufrir estas cosas. 4Además, cuando todavía estábamos con ustedes, les advertimos que íbamos a tener aflicciones; y así sucedió, como ya saben. 5Por eso, yo en particular, no pudiendo resistir más, mandé preguntar cómo andaban ustedes en cuanto a su fe, pues tenía miedo de que el tentador les hubiera puesto una tentación y que nuestro trabajo hubiera resultado en vano.

6Pero ahora Timoteo ha vuelto de Tesalónica, y nos ha traído buenas noticias de la fe y el amor que ustedes tienen. Nos dice que siempre se acuerdan de nosotros con cariño, y que tienen tantos deseos de vernos como nosotros los tenemos de verlos a ustedes. 7Por esto, hermanos, en medio de todas nuestras dificultades y aflicciones, hemos recibido mucho consuelo al saber que ustedes siguen firmes en su fe. 8El saber que ustedes están firmes en el Señor, nos reaviva. 9¿Cómo podremos dar suficientes gracias a nuestro Dios por ustedes y por el mucho gozo que a causa de ustedes tenemos delante de él? 10Día y noche suplicamos a Dios que nos permita verlos personalmente y completar lo que todavía falte en su fe.

Oración

11Deseamos que Dios mismo nuestro Padre, y nuestro Señor Jesús, nos ayuden para que podamos ir a visitarlos. 12Y que el Señor los haga crecer y tener todavía más amor los unos para con los otros y para con todos, como nosotros los amamos a ustedes. 13Que los haga firmes en sus corazones, santos e irreprochables delante de Dios nuestro Padre cuando regrese nuestro Señor Jesús con todo su pueblo santo.3.13 Su pueblo santo:otra posible traducción: sus ángeles, según el uso del término enDn 4.13; 8.13 (cf. Mt 25.31; Mc 8.38). Amén.

4

La vida que agrada a Dios

41Ahora, hermanos, les rogamos y encargamos esto en el nombre del Señor Jesús: que sigan ustedes progresando cada día más en la manera de comportarse que aprendieron de nosotros para agradar a Dios, como ya lo están haciendo.

2Ustedes conocen las instrucciones que les dimos por la autoridad del Señor Jesús. 3Lo que Dios quiere es que ustedes lleven una vida santa, que nadie cometa inmoralidades sexuales 4y que cada uno sepa dominar su propio cuerpo en forma santa y respetuosa, 5no con pasión y malos deseos como las gentes que no conocen a Dios. 6Que nadie abuse ni engañe en este asunto a su prójimo, porque el Señor castiga duramente todo esto, como ya les hemos advertido. 7Pues Dios no nos ha llamado a vivir en impureza, sino en santidad. 8Así pues, el que desprecia estas enseñanzas no desprecia a ningún hombre, sino a Dios, que les ha dado a ustedes su Espíritu Santo.

9En cuanto al amor entre hermanos, no tienen necesidad de que les escribamos, porque Dios mismo les ha enseñado a amarse unos a otros. 10Pues así hacen ustedes con todos los hermanos que viven en toda Macedonia. Pero les rogamos, hermanos, que su amor aumente todavía más. 11Procuren vivir tranquilos y ocupados en sus propios asuntos, trabajando con sus manos como les hemos encargado, 12para que los respeten los de fuera y ustedes no tengan que depender de nadie.

El regreso del Señor

13Hermanos, no queremos que se queden sin saber lo que pasa con los muertos, para que ustedes no se entristezcan como los otros, los que no tienen esperanza. 14Así como creemos que Jesús murió y resucitó, así también creemos que Dios va a resucitar con Jesús a los que murieron creyendo en él.

15Por esto les decimos a ustedes, como enseñanza del Señor, que nosotros, los que quedemos vivos hasta la venida del Señor, no nos adelantaremos a los que murieron. 16Porque se oirá una voz de mando, la voz de un arcángel y el sonido de la trompeta de Dios, y el Señor mismo bajará del cielo. Y los que murieron creyendo en Cristo, resucitarán primero; 17después, los que hayamos quedado vivos seremos llevados, juntamente con ellos, en las nubes, para encontrarnos con el Señor en el aire; y así estaremos con el Señor para siempre. 18Anímense, pues, unos a otros con estas palabras.

5

51En cuanto a las fechas y los tiempos, hermanos, no necesitan que les escribamos. 2Ustedes saben muy bien que el día del regreso del Señor llegará cuando menos se lo espere, como un ladrón que llega de noche. 3Cuando la gente diga: «Todo está en paz y tranquilo», entonces vendrá de repente sobre ellos la destrucción, como le vienen los dolores de parto a una mujer que está encinta; y no podrán escapar. 4Pero ustedes, hermanos, no están en la oscuridad, para que el día del regreso del Señor los sorprenda como un ladrón. 5Todos ustedes son de la luz y del día. No somos de la noche ni de la oscuridad;

5.5
Cf.
6por eso no debemos dormir como los otros, sino mantenernos despiertos y en nuestro sano juicio. 7Los que duermen, duermen de noche, y los que se emborrachan, se emborrachan de noche; 8pero nosotros, que somos del día, debemos estar siempre en nuestro sano juicio. Debemos protegernos, como con una coraza, con la fe y el amor, y cubrirnos, como con un casco, con la esperanza de la salvación.
5.8
Ef 6.11-17
9Porque Dios no nos destinó a recibir el castigo, sino a alcanzar la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo. 10Jesucristo murió por nosotros, para que, ya sea que sigamos despiertos o que nos durmamos con el sueño de la muerte, vivamos juntamente con él. 11Por eso, anímense y fortalézcanse unos a otros, tal como ya lo están haciendo.

Actitudes propias de los cristianos

12Hermanos, les rogamos que tengan respeto a los que trabajan entre ustedes, los dirigen en las cosas del Señor y los amonestan. 13Deben estimarlos y amarlos mucho, por el trabajo que hacen. Vivan en paz unos con otros.

14También les encargamos, hermanos, que reprendan a los indisciplinados, que animen a los que están desanimados, que ayuden a los débiles y que tengan paciencia con todos.

15Tengan cuidado de que ninguno pague a otro mal por mal. Al contrario, procuren hacer siempre el bien, tanto entre ustedes mismos como a todo el mundo.

16Estén siempre contentos. 17Oren en todo momento. 18Den gracias a Dios por todo, porque esto es lo que él quiere de ustedes como creyentes en Cristo Jesús.

19No apaguen el fuego del Espíritu. 20No desprecien el don de profecía.5.20 Don de profecía: Véase 1~Co 14.1 n. 21Sométanlo todo a prueba y retengan lo bueno. 22Apártense de toda clase de mal.

23Que Dios mismo, el Dios de paz, los haga a ustedes perfectamente santos, y les conserve todo su ser, espíritu, alma y cuerpo, sin defecto alguno, para la venida de nuestro Señor Jesucristo. 24El que los llama es fiel, y cumplirá todo esto.

25Hermanos, oren también por nosotros.

26Saluden a todos los hermanos con un beso santo.

27Les encargo, por la autoridad del Señor, que lean esta carta a todos los hermanos.

28Que nuestro Señor Jesucristo derrame su gracia sobre ustedes.