Dios habla Hoy (DHH)
2

21Hijitos míos, les escribo estas cosas para que no cometan pecado. Aunque si alguno comete pecado, tenemos ante el Padre un defensor,2.1 Defensor: Véase Jn 14.16-17 n. que es Jesucristo, y él es justo. 2Jesucristo se ofreció en sacrificio para que nuestros pecados sean perdonados;

2.2
Ro 3.25
Heb 9.11-14
1~Jn 4.10
y no solo los nuestros, sino los de todo el mundo.

El mandamiento del amor

3Si obedecemos los mandamientos de Dios, podemos estar seguros de que hemos llegado a conocerlo. 4Pero si alguno dice: «Yo lo conozco», y no obedece sus mandamientos, es un mentiroso y no hay verdad en él. 5En cambio, si uno obedece su palabra, en él se ha perfeccionado verdaderamente el amor de Dios, y de ese modo sabemos que estamos unidos a él. 6El que dice que está unido a Dios, debe vivir como vivió Jesucristo.

7Queridos hermanos, este mandamiento que les escribo no es nuevo: es el mismo que ustedes recibieron desde el principio. Este mandamiento antiguo es el mensaje que ya oyeron. 8Y, sin embargo, esto que les escribo es un mandamiento nuevo,2.8 Mandamiento nuevo: Jn 13.34. que es verdad tanto en Cristo como en ustedes, porque la oscuridad va pasando y ya brilla la luz verdadera.

9Si alguno dice que está en la luz, pero odia a su hermano, todavía está en la oscuridad. 10El que ama a su hermano vive en la luz, y no hay nada que lo haga caer. 11Pero el que odia a su hermano vive y anda en la oscuridad, y no sabe a dónde va, porque la oscuridad lo ha dejado ciego.

2.10-11
Cf.

La verdadera fe

12Hijitos, les escribo a ustedes porque Dios, gracias a Jesucristo, les ha perdonado sus pecados. 13Padres, les escribo a ustedes porque han conocido al que ya existía desde el principio.2.13 Al que ya existía desde el principio (aquí y en el v. 14): referencia a Jesucristo (cf. Jn 1.1). Jóvenes, les escribo a ustedes porque han vencido al maligno.2.13 Al maligno (aquí y en el v. 14): es decir, al diablo (1~Jn 3.8).

14Les he escrito a ustedes, hijitos, porque han conocido al Padre. Les he escrito a ustedes, padres, porque han conocido al que ya existía desde el principio. Les he escrito también a ustedes, jóvenes, porque son fuertes y han aceptado la palabra de Dios en su corazón, y porque han vencido al maligno.

15No amen al mundo, ni lo que hay en el mundo. Si alguno ama al mundo, no ama al Padre;2.15 En Jn y en las cartas de Juan, el término mundo puede designar a los hombres en general (cf. Jn 3.16; 1~Jn 2.2); pero también designa con frecuencia especialmente a los que no aceptan a Jesucristo y se oponen a la voluntad de Dios; incluye todas las realidades que pueden hacer que el hombre se aleje de Dios (cf. Jn 1.10; 17.14-16; Stg 1.27; 1~Jn 5.19). 16porque nada de lo que el mundo ofrece viene del Padre, sino del mundo mismo. Y esto es lo que el mundo ofrece: los malos deseos de la naturaleza humana, el deseo de poseer lo que agrada a los ojos y el orgullo de las riquezas. 17Pero el mundo se va acabando, con todos sus malos deseos; en cambio, el que hace la voluntad de Dios vive para siempre.

18Hijitos, esta es la hora última. Ustedes han oído que viene el Anticristo;2.18 El Anticristo: palabra derivada del griego que significa alguien que se opone a Cristo o que usurpa su lugar. pues bien, ahora han aparecido muchos anticristos. Por eso sabemos que es la hora última. 19Ellos salieron de entre nosotros; pero en realidad no eran de los nuestros, porque si lo hubieran sido se habrían quedado con nosotros. Pero sucedió así para que se viera claramente que no todos son de los nuestros.

20Cristo, el Santo, los ha consagrado a ustedes con el Espíritu,

2.20
Cf.
y todos ustedes tienen conocimiento. 21Les escribo, pues, no porque no conozcan la verdad, sino porque la conocen; y ustedes saben que ninguna mentira puede venir de la verdad. 22¿Quién es el mentiroso? Precisamente el que dice que Jesús no es el Mesías. Ese es el Anticristo, pues niega tanto al Padre como al Hijo. 23Cualquiera que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre; pero el que se declara a favor del Hijo, tiene también al Padre.

24Por eso, guarden ustedes en su corazón el mensaje que oyeron desde el principio; y si lo que oyeron desde el principio queda en su corazón, también ustedes permanecerán unidos con el Hijo y con el Padre. 25Esto es precisamente lo que nos ha prometido Jesucristo: la vida eterna.2.25 Vida eterna: Véase Jn 3.15 n.

26Les estoy escribiendo acerca de quienes tratan de engañarlos. 27Pero ustedes tienen el Espíritu Santo con el que Jesucristo los ha consagrado, y no necesitan que nadie les enseñe, porque el Espíritu que él les ha dado los instruye acerca de todas las cosas,2.27 El Espíritu… cosas: Jn 14.26; 16.13. y sus enseñanzas son verdad y no mentira. Permanezcan unidos a Cristo, conforme a lo que el Espíritu les ha enseñado.

28Ahora, hijitos, permanezcan unidos a Cristo, para que tengamos confianza cuando él aparezca y no sintamos vergüenza delante de él cuando venga.

1. Liberación del pecado

29Ya que ustedes saben que Jesucristo es justo, deben saber también que todos los que hacen lo que es justo son hijos de Dios.

3

31Miren cuánto nos ama Dios el Padre, que se nos puede llamar hijos de Dios,

3.1
Jn 1.12-13Gl 4.5-7
y lo somos. Por eso, los que son del mundo no nos conocen, pues no han conocido a Dios. 2Queridos hermanos, ya somos hijos de Dios. Y aunque no se ve todavía lo que seremos después, sabemos que cuando Jesucristo aparezca seremos como él, porque lo veremos tal como es. 3Y todo el que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, de la misma manera que Jesucristo es puro.

4Pero todo el que peca, hace maldad;3.4 Maldad: (Cf. 2~Ts 2.3-8.) porque el pecado es la maldad. 5Ustedes ya saben que Jesucristo vino al mundo para quitar los pecados,

3.5
Jn 1.291~P 2.24
y que él no tiene pecado alguno.
3.5
Jn 8.46
1~P 2.222~Co 5.21
Heb 4.15
7.26
6Así pues, todo el que permanece unido a él, no sigue pecando; pero todo el que peca, no lo ha visto ni lo ha conocido. 7Hijitos míos, que nadie los engañe: el que practica la justicia es justo, como él es justo; 8pero el que practica el pecado es del diablo, porque el diablo peca desde el principio.
3.8
Jn 8.44
Precisamente para esto ha venido el Hijo de Dios: para deshacer lo hecho por el diablo.

9Ninguno que sea hijo de Dios practica el pecado, porque tiene en sí mismo el germen de la vida de Dios; y no puede seguir pecando porque es hijo de Dios. 10Se sabe quiénes son hijos de Dios y quiénes son hijos del diablo, porque cualquiera que no hace el bien o no ama a su hermano, no es de Dios.

El mandamiento del amor

11Este es el mensaje que han oído ustedes desde el principio: que nos amemos unos a otros.

3.11
Jn 13.34
15.121~Jn 2.7-11
12No seamos como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué lo mató? Pues porque los hechos de Caín eran malos, y los de su hermano, buenos.
3.12
Gn 4.8

13Hermanos míos, no se extrañen si los que son del mundo los odian. 14Nosotros hemos pasado de la muerte a la vida, y lo sabemos porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama, aún está muerto. 15Todo el que odia a su hermano es un asesino,3.15 Es un asesino: Cf. Mt 5.21-22. y ustedes saben que ningún asesino puede tener vida eterna en sí mismo. 16Conocemos lo que es el amor porque Jesucristo dio su vida por nosotros;3.16 Dio su vida por nosotros: Jn 10.11; 15.13; cf. Gl 2.20. así también, nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos. 17Pues si uno es rico y ve que su hermano necesita ayuda, pero no se la da, ¿cómo puede tener amor de Dios en su corazón? 18Hijitos míos, que nuestro amor no sea solamente de palabra, sino que se demuestre con hechos.

19De esta manera sabremos que somos de la verdad, y podremos sentirnos seguros delante de Dios; 20pues si nuestro corazón nos acusa de algo, Dios es más grande que nuestro corazón, y lo sabe todo. 21Queridos hermanos, si nuestro corazón no nos acusa, tenemos confianza delante de Dios; 22y él nos dará todo lo que le pidamos, porque obedecemos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. 23Y su mandamiento es que creamos en su Hijo Jesucristo, y que nos amemos unos a otros como él nos mandó.3.23 Como él nos mandó: Jn 13.34; 15.12,17. 24Los que obedecen sus mandamientos viven en él, y él vive en ellos. Y en esto sabemos que él vive en nosotros: por el Espíritu que nos ha dado.

3.24
Cf.

4

La verdadera fe

41Queridos hermanos, no crean ustedes a todos los que dicen estar inspirados por Dios, sino pónganlos a prueba, a ver si el espíritu que hay en ellos es de Dios o no. Porque el mundo está lleno de falsos profetas. 2De esta manera pueden ustedes saber quién tiene el Espíritu de Dios: todo el que reconoce que Jesucristo vino como hombre verdadero, tiene el Espíritu de Dios. 3El que no reconoce así a Jesús, no tiene el Espíritu de Dios; al contrario, tiene el espíritu del Anticristo.4.3 Anticristo: Véase 2.18 n. Ustedes han oído que ese espíritu ha de venir; pues bien, ya está en el mundo.

4Hijitos, ustedes son de Dios y han vencido a esos mentirosos, porque el que está en ustedes es más poderoso que el que está en el mundo.4.4 El que está en el mundo: es decir, el diablo. 5Ellos son del mundo; por eso hablan de las cosas del mundo, y los que son del mundo los escuchan. 6En cambio, nosotros somos de Dios. El que conoce a Dios nos escucha, pero el que no es de Dios no nos escucha. En esto, pues, podemos conocer quién tiene el espíritu de la verdad4.6 El espíritu de la verdad: Cf. Jn 14.16-17. y quién tiene el espíritu del engaño.

El amor, señal de nuestra comunión con Dios

7Queridos hermanos, debemos amarnos unos a otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama es hijo de Dios y conoce a Dios. 8El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. 9Dios mostró su amor hacia nosotros al enviar a su Hijo único al mundo para que tengamos vida por él. 10El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo, para que, ofreciéndose en sacrificio, nuestros pecados quedaran perdonados.

4.9-10
Cf.

11Queridos hermanos, si Dios nos ha amado así, nosotros también debemos amarnos unos a otros. 12A Dios nunca lo ha visto nadie;

4.12
Jn 1.18
pero si nos amamos unos a otros, Dios vive en nosotros y su amor se hace realidad en nosotros. 13La prueba de que nosotros vivimos en Dios y de que él vive en nosotros, es que nos ha dado su Espíritu.
4.13
Ro 8.9
1~Jn 3.24
14Y nosotros mismos hemos visto y declaramos que el Padre envió a su Hijo para salvar al mundo. 15Cualquiera que reconoce que Jesús es el Hijo de Dios, vive en Dios y Dios en él.

16Así hemos llegado a saber y creer que Dios nos ama. Dios es amor, y el que vive en el amor, vive en Dios y Dios en él. 17De esta manera se hace realidad el amor en nosotros, para que en el día del juicio tengamos confianza; porque nosotros somos en este mundo tal como es Jesucristo. 18Donde hay amor no hay miedo.

4.18
Ro 8.15
2~Ti 1.7
Al contrario, el amor perfecto echa fuera el miedo, pues el miedo supone el castigo. Por eso, si alguien tiene miedo, es que no ha llegado a amar perfectamente.

19Nosotros amamos porque él nos amó primero. 20Si alguno dice: «Yo amo a Dios», y al mismo tiempo odia a su hermano, es un mentiroso. Pues si uno no ama a su hermano, a quien ve, tampoco puede amar a Dios, a quien no ve.

4.20
1~Jn 2.9-11
21Jesucristo nos ha dado este mandamiento: que el que ama a Dios, ame también a su hermano.
4.21
Cf.